jueves, 19 de febrero de 2015

No todo es falta de ejercicio

Malvados, pero deliciosos.
Foto: Baer
La alimentación es fundamental para rendir lo suficiente en las tareas diarias; la ingesta adecuada de todos los elementos que deben componer nuestra dieta, hace que tengamos un nivel de vida mayor que quien no vigila la forma en que come. En general, estamos capacitados para llevar a nuestra boca los alimentos que serán benéficos para realizar nuestro trabajo.
Pero, ¿cuándo empezamos y cómo aprendimos a comer de manera inadecuada? Salvo raras excepciones, la mayoría comenzamos a ingerir comida embolsada en la categoría de frituras, en una edad temprana, ya sea por conveniencia familiar (presupuesto, generalmente) o por influencia de los compañeritos en los centros escolares.
El dominio de los sentidos comienza en la boca -aquí pediría ayuda a los freudianos- entonces, no es casualidad que uno de los rubros que mayor inversión tenga en dinero y en campañas publicitarias para la creación de consumos, sea precisamente la producción de alimentos. Nuestra memoria gustativa no nos dejará mentir.
Desde los que prometen un desarrollo físico e intelectual superior hasta los que aseguran que ayudarán al incremento de defensas en nuestro organismo para la prevención de enfermedades, los medios de comunicación se ven inundados de mensajes publicitarios que buscan incrementar el consumo de productos a los cuales se les han puesto muchos peros.
Y todo parece un círculo vicioso; por un lado, los dichosos productos (pastelillos, galletas, tortillas fritas, etc.) no parecen ser lo maravillosos que anuncia la publicidad pues son acusados de ser un motivo más de la obesidad y por otro, se nos presiona por los mismos medios por estar "panzones", por lo que ahora nos venden al mismo tiempo aparatos de ejercicio con recetarios "sanos".
Deberían ponerse de acuerdo en qué es lo que nos venderán, pues los mismos canales que se usan para provocarnos cierta gula, son utilizados para después hacernos sentir culpables por no tener la figura esbelta que los cánones (enemigos de la humanidad) imponen. Detrás de todo este embrollo debe estar un villano que odia este mundo. Salud.
Beto

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