jueves, 7 de mayo de 2015

¿Deportista profesional? A'i para después

Ya hay liga profesional, lo que no, es la difusión.
Foto: Baer
Mis ansias de ser futbolista profesional se vieron diluídas por dos cosas: uno, en los tiempos en que estuve estudiando la primaria y la secundaria, las visorías no venían a uno, se tenía que buscar donde fueran y esto era regularmente en el distrito federal ya que la mayor parte de los equipos se concentraban allá. Para variar.
Dos: la rotunda sentencia de mi padre a oponerse a que me dedicara a otra cosa que no fuera el sacar un título universitario, con la consabida frase "primero recíbete de algo y después haces lo que quieras". Como si las pocas facultades que tenía fueran a esperar. Pero bueno, a la larga él tuvo razón, pues los sueldos no eran entonces tan espectaculares como lo son ahora.
Aunado a lo anterior, las condiciones del juego como los seguros contra accidentes cambiaron mucho; ahora el desgaste del jugador es muchísimo, pero se le cuida de una forma diferente. Por otro lado, el que este país sea víctima de la monotransmisión en masa del fútbol, no permitió que pensara en otro deporte de tipo profesional.
Y por supuesto que me he preguntado ¿qué hubiera sido de mí si no hubiera hecho caso y por mis talegas me hubiera dedicado al fútbol? Termino en un lugar común con su inefable bifurcación: o terminaría de comentarista en alguna cadena televisora u olvidado en algún rincón de esta ciudad que no tiene para cuando dar el paso para crecer.
Jugué voleibol a sabiendas de que sólo representaría un gasto de energía (sobrante o no) y de algo de dinero; que no tendría nunca la posibilidad de entrar a un seleccionado estatal ni mucho menos nacional, porque no fui tan bueno; que lo único que acumularía serían lesiones y achaques que ahora salen... pero que me dejo un montón de satisfacciones que nunca cambiaría. Salud.
Beto

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