jueves, 26 de agosto de 2021

Predisposición y físico

Ya está bien de dejar a los demás deportes
a la sombra del fútbol. BAER

Desde hace algunas décadas he venido pensándolo, antes que el físico adecuado para realizar alguna actividad deportiva, debe tenerse la mentalidad adecuada para ello; es obvio que en un país como en nuestro, la tradición se imponga antes que la averiguación sobre la “vocación” que tengan nuestros cuerpos, mucho menos nuestras mentes, por lo que parece natural que un gran porcentaje de mexicanos suponga que lo que le gusta sea el fútbol y además, que pueda ser su modo de ganarse la vida. No hablaré aquí sobre el aparataje creado al rededor del balompié, que tiene que ver con cuestiones extra cancha, sólo echaremos un vistazo a la forma en que compramos la idea de que ser mexicano implica ser aficionado, práctico o no, bueno para el juego y conocedor del mismo.

La simplicidad del deporte de las patadas hace que una gran mayoría de los humanos se incline por aprender a jugarlo; la mecánica, el reducido número de reglas y el conteo uno a uno de las anotaciones hacen que no se requiera de un desgaste mental pronunciado como sucedería con el béisbol o el tenis, tampoco hay una variedad inmensa de movimientos, tanto en equipo como individuales, como para afirmar que la técnica es muy complicada, por lo que casi cualquiera puede ser un jugador medianamente aceptable como para divertirse en un partido. No hay un físico específico que defina tajantemente al futbolista como sucedería en disciplinas como la gimnasia, el básketbol o los clavados.

Basta con tener una única característica para realizar un buen trabajo en el campo, como el golpear fuerte al balón, cubrir perfectamente una zona de la cancha, cabecear con buena dirección, etc., aunque existen jugadores que dominan varias de estas facetas. Habilidades como el regate, la anticipación o la velocidad pueden ser contrarrestadas a su vez con fuelle, colocación o marcación múltiple así que hay pocas restricciones parta los que no tenemos el talento de Messi o de Cristiano; ahora bien, si hay tantas facilidades para su práctica, ¿por qué el fútbol nacional no ha alcanzado los vuelos de Brasil, Alemania, Francia o España? Muchos de nosotros moriremos, igual que otros tantos, sin un campeonato mundial de mayores.

Y, salvo la femenil, la historia del balompié mexicano se remonta más allá de un siglo y a casi ochenta o noventa años de profesionalismo. La Holanda de principios de los setenta ni siquiera brillaba en el concierto de las naciones cuando México ya había sido sede de un mundial, pero fue en ese tiempo precisamente cuando se disparó hacia dos subcampeonatos dejando una imagen de potencia que mantiene hasta nuestros días. El problema no está en la cancha; dentro de ese esquema, es hora de apoyar hacia el apoyo de otros deportes, pues el voleibol por ejemplo, ya nos obsequió con una muy buena participación en la Copa Intercontinental obteniendo el tercer lugar sólo debajo de Canadá y Puerto Rico, dato que queda a su consideración. Salud.

Beto

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