jueves, 9 de septiembre de 2021

El deporte en todo

¿Y el bádminton apá? BAER
Irapuato, Gto.- No sé si tenga algo de deportivo, pero en este aniversario número cincuenta y siete de Mafalda, va un recordatorio a Joaquín Lavado; claro que hay en alguna de sus tiras -además de otras ajenas a la niña filósofa- una alusión al fútbol sin ir más allá de retratar una cascarita entre los miembros de la palomilla. Resulta épico ver cómo Manolito echa a perder el juego con su excesiva fuerza o cómo se le pasa el balón a Felipe por estar soñando despierto con la niña de los ojos grandes, por supuesto, no podía pedírseles que tuvieran las facultades de Dick el artillero, Pirulete o Chivito. A veces me pregunté el porqué nunca el autor los hizo jugar otro deporte, hasta que caí en la cuenta de que, con esas manitas esas cabezotas era imposible que jugaran voleibol.

Casi como en esas tiras, la fantasía de ser un deportista profesional, ha pasado por la cabeza de miles de niños al rededor del mundo, algunos con mayores posibilidades que otros debido a circunstancias históricas, otras geográficas o por haber alcanzado, como pueblo, la conciencia sobre la importancia de generar ejemplos de salud mental y física. cada grupo social sabrá qué posibilidades tiene para lograr sus metas y si éstas le alcanzan para ser competitivos a nivel mundial, sin embargo, en países como el nuestro ávidos de triunfos pero sin la estructura ni la logística adecuadas para lograrlo, lo que parece dominar es la esperanza de que todo cambie para bien por obra y gracia del espíritu santo.

Lo peor del caso es que sí hay resultados, pocos, pero los hay por desgracia no donde los quisiéramos y donde nuestra terquedad no nos permite apreciarlos en su exacta magnitud, sino como una simple curiosidad anecdótica, pueden comprobar lo anterior tratando de recordar los nombres de todos los medallistas olímpicos y paralímpicos de esta pasada edición. No hagan trampa; lo más seguro es que su preocupación sobre si Lionel Messi va a funcionar en el PSG no les deje memoria suficiente. El problema  está en que ninguno de los espacios informativos que supuestamente se especializan en deportes, lo es en realidad, lo que tenemos es una pléyade de programas sobre fútbol que, a veces, hablan sobre otros deportes.

Y los conductores de esos programas no tienen manitas muy cortas ni cabezotas descomunales, pero sí una visión muy corta sobre lo que debe ser el informar sobre el deporte. ¿De qué sirve semejante variedad si todo el tiempo se habla sólo de una disciplina y de otras que tienen muy poco arraigo en la población general como el automovilismo? Porque entiendo la simpleza del balompié, pero no me parece factible que cualquiera pueda adquirir un auto de carreras para poder practicar a diario. El manejo de la información de las élites intenta mantener una imagen aspiracionista lejana que nos haga ver como un privilegio la práctica deportiva a las que sólo unos cuantos están llamados a pertenecer, por aptitud o por recursos. Salud.

Beto

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