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| Los que conocemos la flojera, sabemos que “toda la actitud” no anima. Foto: BAER |
¿Cómo convencerse de que vale la pena realizar una rutina de ejercicios por un tiempo prolongado? Mi primer respuesta, algo simplista, sería que se debe encontrar la parte divertida, lo que en un país dominado por la urgencia, significa una demora hasta que se tienen las necesidades básicas cubiertas una vez que se decide un individuo por independizarse de la casa paterna, por supuesto, hablando de la población que debe trabajar para solventar sus gastos. Hay que recordar que una buena parte del tiempo de juventud se invierte en la búsqueda y arraigo en un empleo remunerativo, lo cual no es sencillo debido a los requisitos que deben cumplirse en una competencia por cada vez menos empresas.
Pero supongamos que esa parte la tenemos resuelta y ya hay tiempo para ocuparnos de nuestra salud de nueva cuenta, lo primero que hay que averiguar es si seguimos siento buenos para lo que practicábamos en la escuela o si debemos encontrar otra disciplina, ya que por cuestiones de edad y cambio de ritmo, las facultades pueden haber cambiado; número dos, debido a los mencionados cambios, qué precauciones deben tomarse para retomar el ejercicio, como tipo de calentamiento, equipo a utilizar, duración recomendable e, inclusive, el horario idóneo, si se trata de una práctica al aire libre; tercero, calibrar si las metas que nos proponemos alcanzar realmente son tangibles, para evitar frustraciones prematuras.
También es importante saber si uno de los objetivos a seguir es la competición o el divertimento, pues ello determinará el tiempo que deba invertirse en el proceso. Es primordial ser del todo honestos y no creer que es obligatorio revivir viejas glorias. Actualmente se pueden encontrar, relativamente fácil, rutinas adecuadas para el momento físico en el que nos encontremos, formas de diagnosticar éste y cómo abordar sus características; en realidad, por mucho que nos hayamos desarrollado solos, lo que permite que mantengamos la continuidad y lograr avances, es la socialización, es decir, encontrar a otra persona que se interese en lo mismo que pretendemos emprender. La compañía no es necesariamente una competencia. Salud.
Beto

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