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| La agresividad se manifiesta mediante el golpeo del balón. Foto: BAER |
Su simpleza y el reducido campo de acción, contrasta con la variedad de sus especialidades, pues existe las modalidades de playa por parejas, cuartetas, por género o mixto; existe también el mini volei dirigido más que nada a ejecutores infantiles, mientras que los adultos pueden practicar el de tercias, cada una con sus peculiaridades, pero en esencia se tratan de lo mismo: lograr estrellar el balón en el piso contrario o hacer que el equipo contrario cometa un toque erróneo con el cual no logre pasarlo o lo saque del área de juego. Obviamente, al estar separados los equipos por una red, el contacto físico es mínimo, por lo que si algún jugador quisiera agredir a otro, deberá usar mucha imaginación.
Lo más interesante es que requiere de una madurez especial, pues las frustraciones no pueden desfogarse con empujones o paradas al contrario, sino necesariamente jugando mejor para someterlo. Por supuesto que se han presentado peleas o agresiones verbales, pero por ser fácilmente identificables, la sanción es inmediata además de que una agresión es la reiteración de que el jugador que las comete, no está a la altura del juego. A la fecha, no entiendo cómo es que me creí por un tiempo, eso de que era un deporte para mujeres o que era el refugio para futbolistas frustrados, si lo primero que hay que demostrar para jugarlo, es caballerosidad y entereza para soportar y aceptar los posibles errores en un partido.
Aunado a lo anterior, la adicción que produce el continuo desplazamiento explosivo tanto en el piso como en el aire, se arraiga de tal manera que se convierte en una parte esencial de la manera en que un practicante se expresa de por vida; quien no haya identificado la pasión extrañamente moderada de un voleibolista, no sabe lo que es el verdadero misterio. En lo referente al deporte mismo, nadie sabe lo que en realidad es el voleibol hasta que le estrellan un balón en la cara, lo que es humillante hasta que se entera que existe la posibilidad de tomar desquite sin que eso sea realmente personal, pues es una circunstancia del juego y un riesgo que se corre partido a partido, siendo su propia protección su responsabilidad. Salud.
Beto

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