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| Una cancha de voleibol se ve así desde las alturas. Foto: BAER |
Las zonas cuatro, tres y dos que son las que están el frente (zona de ataque), que se leen así “4, 3, 2" definen el ángulo en que puede viajar el balón para encontrarse con alguna de las zonas contrarias, que se leen desde nuestro lado “1, 6, 5" (zagueros) y “2, 3, 4" (delanteros); por así decirlo, cuatro y dos serán ideales si se busca un ataque profundo ya que proveen las dos diagonales más largas al rematar, mientras que la tres, será pera realizar acciones un poco más finas aunque sin tanto poder, sus variantes estarán supeditadas a lo fuerte que sea el bloqueo contrario, a lo certero de nuestros rematadores, a la buena o mala ubicación de los zagueros opuestos y, conforme pase el tiempo, a la fatiga física y/o mental de ambos equipos que los lleve a una pérdida de concentración.
Las técnicas básicas son las mismas toda la vida y se aplican a todos los jugadores sin importar sexo, edad o estatura, lo que realmente nos hace buenos o malos jugando, es la aplicación conjunta de esas técnicas y la disciplina para mantener un nivel estable, lo que permite al final, que haya variantes en los remates por quienes los ejecutan, en los fildeos por las zonas defendidas y en la distribución de los balones por las distracciones provocadas en el rival, todo aunado a la consecuente vistosidad del juego. Pocos deportes ofrecen, además de plasticidad, un vértigo continuo como el del voleibol, ni siquiera el llamado “deporte ráfaga” resuelve tantas jugadas en menos de tres segundos y sin opción a hacer una pausa para planearla desde la banca.
Como veíamos en otra oportunidad, la mecanización es sólo la base para que la estrategia fluya según los momentos del partido; puede ser que se haya planeado un orden de aplicación pensando en que el equipo contrario sea muy intenso o pondere la velocidad o la fuerza, pero si ya se ha dominado ese aspecto en particular, sería innecesario mantener a rajatabla el plan original y acelerar el proceso, lo mismo que si nos ha tomado un mayor esfuerzo hacerlo, entonces aplicaría el pensar en variantes que ayuden a resistir por más tiempo; si de algo sirve la similitud, en un esquema gramatical, aunque se usen las mismas palabras, si se cambia su orden su significado no necesariamente será el mismo, es decir, el en voleibol el orden de las jugadas sí altera el producto. Salud.
Beto

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