jueves, 28 de julio de 2022

Voleando ando

En un juego de contacto, es importante
encontrar fuerza bruta. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En un país que se dice netamente futbolero, optar y tratar de vivir de otro deporte parece muy difícil, de ello pueden dar fe clavadistas, taekwondoínes, marchistas, halterofílicos (no sé si éste es el término adecuado) y alguno que otro que haya sobresalido en lo individual, como la multicitada en este espacio y alteza serenísima del raquetbol, Paola Longoria; por otro lado, en una escala menor al balompié, el beisbol, el box y algunas veces el atletismo, varios privilegiados han gozado de fama y fortuna por su esfuerzo personal, algo que pasa poco en los deportes de conjunto. La nobleza del voleibol debe entenderse en un contexto en donde la dinámica sale de la idea de que a una pelota se le debe perseguir, lo que no implica que deba esperársele parado.

Los condescendientes comentarios de antaño han dejado su espacio a formas más aceptables de expresión cuando a algún jugador se le ocurre decir que practica el voleibol; mucho tuvo que ver el periodo en el que se empezó a explotar la belleza femenina, principalmente en la modalidad de playa que ha entregado al país varios buenos resultados y el atractivo de Bibiana Candelas tuvo buen impacto, pero se requiere de la consolidación de esas rachas para que la popularidad eventual se vuelva una realidad permanente, es decir, que cotidianamente tengamos la opción de ver juegos nacionales o internacionales de ligas fuertes como la italiana, la rusa o la turca en la televisión mexicana; quizá con ello entenderían los medios y sus patrocinadores que la variedad entrega mejores dividendos publicitarios.

Además, al fin invento gringo, el voleibol está hecho para la televisión ya que las pausas (algunas reglamentariamente obligatorias) tienen una duración adecuada para la emisión de anuncios publicitarios; por otra parte, el lucimiento de los comentaristas y narradores estaría garantizado debido a los mismo, las pausas permiten comentar incluso, asuntos complementarios a los partidos o al juego en general. El control en una emisión de voleibol es casi absoluto al desarrollarse por puntos y no por tiempo, ya que éste sirve sólo para agilizar los inicios de las jugadas, lo que hace que se pierda el mínimo; salvo por una lesión, las acciones no se detienen por asuntos ajenos al partido y las lesiones mismas se atienden de inmediato fuera de la cancha por la facultad de los equipos de cambiar jugadores a conveniencia.

Es un juego en el que la destreza es mucho más importante que la marrullería, la agilidad mental más que el choque y la disposición táctica más que las facultades individuales, se han suscitado broncas, pero únicamente han servido para evidenciar la debilidad mental de un jugador en específico, dadas las circunstancias propias, podría decir que de los deportes de conjunto, es el que más caballerosidad presenta, por lo tanto, el que exige mayor madurez mental. Quizá por esto último es que el sistema informativo especializado en deportes no le interesa su transmisión, si tomamos en cuenta que una de sus principales premisas es el apasionamiento, entonces algo que no implique un comportamiento de trogloditas, no les será atractivo y por lo tanto, seguirán esparciendo su neanderthalismo. Salud.

Beto

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