jueves, 15 de diciembre de 2022

Físico educado

En la competencia, deben buscarse
alternativas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Manuales hay muchos, manuales especializados en disciplinas específicas hay más, el hecho es que no deberíamos tener pretextos para acondicionarnos físicamente y tener buena salud; sin embargo, los tenemos y si no, los inventamos. La información sobre los males que produce el sedentarismo y los beneficios del ejercicio pulula hasta en los medios electrónicos de información, el mismísimo Charles Atlas fue pionero -aunque anunciaba razones erróneas- del ponerse en forma a distancia con su famoso manual anunciado en revistas y cómics prometiendo cambiar la vida de quien lo adquiriera. Mucho dista y ha corrido demasiada tinta desde entonces y ahora somos presuntamente el país con mayor índice de obesidad del mundo.

Si fuera igual de tierno como cuando dice Skipper “gorditos y bonitos, muchachos” no habría ningún problema, pero eso funciona nada más en los pingüinos; en este país tropical, la gordura es más una anécdota que una forma cultural de sobrevivencia, ya que ni siquiera se presta para el chascarrillo porque no falta el tipo pasado de tamales que se ofende cuando se hace mención a su esférica figura. Cosas de la modernidad frágilmente imperante. Entonce, lo que se impone es tratar de volver a los kilos recomendables para la estatura que tenemos dando prioridad a las medidas proporcionales al conjunto, lo bueno es que en la variedad está el gusto y suena interesante buscar y encontrar la figura que mejor nos quede dejando de lado las referencias extranjeras.

Debe haber alguna regla, por ejemplo, para los que tenemos el tronco más largo que las extremidades inferiores, algo así como a lo Maradona, en el que el centro de gravedad es más bajo y, por lo tanto permite movimientos que no todo el mundo intentaría pero que a su vez, cobra con el tiempo un precio por desgaste en las articulaciones. O para los que tienen las piernas taaan largas que les llegan hasta el suelo -broma del cine ochentero- que la compensación a las ventajas que les provee la estatura, se refleja en la espalda. De todo ello debe tener respuestas la ergonomía, donde cada entrenador encontrará apoyo para saber cómo ejercitar a sus pupilos sin que deban pasar por lesiones innecesarias e indeseables.

Cada cuerpo responde distinto según la rutina, los cambios a los que se les someta incluido el clima, la edad y el estrés y, si a eso aunamos el gusto y la capacidad de poner atención, la diversidad crece exponencialmente, por lo que la responsabilidad de adaptación es del usuario, ya que, al contrario, se requeriría un especialista y eso sería muy caro, además, las disciplinas deportivas están establecidas con sus respectivas reglas y lugares para practicarse, los que se crearon basados en necesidades que ya no existen del todo, por ejemplo, las alturas de las canastas y las redes de basquetbol y voleibol respectivamente, las que se han superado con la estatura y no necesariamente con la habilidad de todos los jugadores, con sus honrosas excepciones que dominaron sus movimientos a pesar de lo atípico de sus cuerpos. Salud.

Beto

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