jueves, 22 de diciembre de 2022

Fuerza para soportar

Pero es que la tentación es mucha. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En la búsqueda del mejor medio para estar saludables, siempre nos topamos con la idea de ser o parecer más fuertes; los aparatos de ejercicios nos coquetean y parecen prometer resultados que nuestro entendimiento no codifica del todo. El tiempo apremia cuando no tenemos un pleno conocimiento de la respuesta que tienen nuestros músculos a cierto tipo de ejercicios y la imagen de Arnold Muchasletras nos persigue todos los días, además de suponer que podemos prescindir de asesoría profesional. Si a esto le sumamos la tendencia a la indisciplina, falta de atención a los detalles y poca paciencia, nunca dejaremos de lucir esa espectacular figura de perrito parado que adquirimos años atrás a base de rigurosas dietas cargadas de fritangas, pastelillos, antojitos y refrescos sin medida.

Nos consolamos pensando que la grasa acumulada de alguna manera se convertirá en músculo, que volviendo a la rutina todo volverá a su lugar o que con ponernos en un régimen  distinto, nuestras medidas tornarán a ser atractivas; una parte de esos pensamientos puede ser real, la que no está contemplada, es la voluntad para ponerlos en práctica. La mayor parte del tiempo, la fuerza que necesitamos no es la muscular, sino la de voluntad para entender que los resultados no se dan de la noche a la mañana, porque el mismo proceso que llevamos para engordar, tenemos que aplicarlo para adelgazar y tonificar los músculos, con el mismo entusiasmo, la misma avidez y por el mismo tiempo, nada más que el revés, ¡está fácil!

Algo que aprendí del anterior régimen al que me sometí por un año, es que la paciencia es primordial y mi trampa psicológica fue el pensar que lo hacía por no tener malestares estomacales, nunca para adelgazar. No puedo decir que no apareció la desesperación, pero fue mínima comparada con la que hubiera sentido si hubiera estado vigilando las medidas de mi entonces más abultada zona abdominal; por poco era candidato al programa de kilos mortales. Lo bueno es que el resultado se dio y, aunque aún no puedo cantar victoria, sí puedo decir que estoy cerca de convencerme de que lo tragaldabas no es ni deseable ni el camino a la iluminación; lo más difícil, si pudiera ponerlo en porcentajes, es ese último diez que no avanza como me gustaría que lo hiciera. Si yo fuera de la 4T, ya le echaría la culpa a otro.

Al respecto, me faltaba mencionar la fuerza para no caer en la glotonería, muy importante porque ésta sí tiene un lado oscuro con sable de luz y todo, que en un descuido nos agarra de padawan y nos pone una arrastriza de redentor en campaña de proselitismo; comer no sería el problema, digerir la comida es el reto una vez que se ha cruzado la barrera de los cuarenta kilos o los ochenta años, no, al revés, pero lo que se cumpla primero. El caso es que, desde este espacio nos unimos a la recomendación que hace el sector salud para vigilar tanto el peso como las medidas corporales durante esta etapa de festejos en la que las viandas con categoría de manjares, transitan en ambos sentidos en las carreteras gastronómicas, caseras o industriales, sin agentes de tránsito. Salud.

Beto

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