![]() |
| Los villamelones sólo nos aficionamos a los carros a escala. Foto: BAER |
Escrito la anterior afirmaré: el automovilismo mexicano no existe, por lo tanto, sostener que Checo es una gloria de éste es una falacia. Para que una disciplina deportiva sea considerada como expresión propia de un país, debe ésta presentar un equilibrio entre exponentes, aficionados prácticos e insumos para llevarla a cabo en todos sus niveles, eso sin contar con la difusión que ya sabemos que en México es casi nula para la mayoría de los deportes. Vayamos por partes diría Jack el destripador; monstruos mexicanos del automovilismo hay pocos, que si los comparamos con el deporte popular menos difundido, es posible que nos encontremos que tienen la misma cantidad de individuos referenciales a lo largo de cada una de sus historias particulares.
La del automovilismo en México está conformada por cinco individuos principalmente -auxilio aficionados serios-, los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez en la década de los sesenta principalmente; Héctor Alonso Rebaque, finales de los setenta y principios de los ochenta; Adrián Fernández en los noventa y el actual tercer lugar mundial, Sergio Pérez que inició su carrera en 2004. Todos probaron las mieles de la Fórmula Uno pero no creo que se pueda hablar de continuidad de facto, posiblemente haya cierta admiración entre ellos, pero sólo histórica puesto que sus tiempos de competencia no coinciden, por lo tanto no puede hablarse de un equipo mexicano y la escudería más reciente sería Fernández Racing en la categoría cart.
Hablar de una afición es entender que ésta se manifiesta eventualmente y que posiblemente, sin que tenga una cantidad exacta de individuos, el noventa por ciento de ellos no tiene acceso a las competencias, no se diga a correr un auto puesto que, todos sabemos, el automovilismo es un espectáculo muy caro. Playeras, guantes, sobretodos o cascos ¿qué de esos uniformes están a la mano de un aficionado común? Es cierto, toda afición es un acto de fe, pero un seguidor de los Lakers al menos puede comprarse una gorra y los demás la identificarán, por otro lado, ¿quién vestiría de piloto de carreras sin que pareciera estar disfrazado? Señores, el automovilismo en México es atractivo, pero por demás, fantasmal. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario