jueves, 23 de febrero de 2023

Espacio de reacondicionamiento

Podríamos llegar a la vejez usando un bastón,
pero sólo como accesorio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Tanto las facultades físicas como las herramientas con las que contamos para hacer ejercicio, determinarán el espacio que ocupemos para acondicionarnos; suponiendo que el dinero no es problema, lo que no necesariamente significa que seamos ricos, el interés por tener buena salud radicará en el tipo de actividad que deseamos hacer y la disponibilidad de los lugares dedicados a ella. No es lo mismo querer jugar fútbol que practicar patinaje artístico sobre hielo; el número de canchas, la variedad de ellas, la oferta de los utensilios en el mercado local y el traslado tendrán mucho que decir a la hora de escoger una disciplina deportiva. Aun con la globalización, es más fácil conseguir un buen par de tenis y un balón que unos patines y un afilador de hoja, sin contar con la información de su mantenimiento.

A la par de que adquirimos obligaciones, nuestra autonomía de vuelo se restringe por la inversión de tiempo en los traslados, lo que impone un cambio en la concepción del ejercicio que podemos realizar; en algunos significará la reducción de partidos o la frecuencia en las salidas, así que el pensar en complementos no es del todo descabellado. Esos complementos pueden llevarse a cabo en algún parque cercano o en la propia casa, algo a lo que tuvimos que adaptarnos por cuestiones de la pandemia y que, posiblemente, a algunos les haya quedado como rutina permanente. Ahora bien, ¿qué deberíamos tener en casa como herramientas adecuadas para practicar un buen acondicionamiento físico? Los consejos abundan en la red, sin embargo, habría que analizar las posibilidades.

Reiterando la idea de que el único aparato inservible es aquel que no se usa, debemos tomar en cuenta que para hablar de una rutina completa, ésta debe tener ejercicios que ayuden a incrementar la resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad que a decir de los expertos en acondicionamiento físico, son los pilares de cualquier disciplina atlética. Y ya que el aparato por sí mismo no va a proveernos de esas características atléticas, sino su uso adecuado aunado a movimientos alternativos y complementarios, sería bueno indagar qué tipo de ejercicios configurarían una rutina adecuada al estilo de la vida que llevamos, a la alimentación y al tiempo del cual disponemos para tomar en cuenta los posibles cambios, tanto a ellos como al espacio destinado para tal cometido.

Lo primordial es sentirse a gusto, poder hacer cualquier movimiento sin restricciones y cansarse del ejercicio en sí, no del fastidio que causa la improvisación; buscar y encontrar una rutina no es sencillo pero lograrlo es sumamente gratificante además de que los resultados obtenidos suelen ser más satisfactorios. Fuera de las firmas corporales -que nunca volverán a ser las mismas- lo que debe movernos sería el poder valernos por nuestro propio esfuerzo aun en avanzada edad, pues se requiere de todas nuestras facultades para poder observar cómo va cambiando nuestra perspectiva al ver la vida, apreciar el entorno así como a los seres que nos rodean, saber que la atención que necesitamos no requiere de las veinticuatro horas del día puesto que nuestro interés estará ocupado precisamente en vivir. Salud.

Beto

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