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| No sabremos cómo continuar, si no tenemos metas cumplidas. Foto: BAER |
Ya fuera el mantenimiento o la superación, nos ejercitamos también para soportar una estructura mental, esto es, mantenernos cuerdos pues yase ha visto que la inactividad “apelmaza” a las neuronas que, si bien ahora se sabe que son capaces de reproducirse, tampoco es que sean inmunes al envejecimiento. Resulta productivo pues, pensar en establecernos principios y finales de algunos procesos que nos lleven a mantenernos en buena salud como el realizar caminatas matutinas para aprovechar también los primeros rayos del sol, ahora que si se desea algo más sofisticado, están siempre los establecimientos para hacer ejercicio o, en su defecto, los tutoriales en las redes sociales, algunos de ellos dirigidos a prevenir o aliviar dolores en algunas zonas específicas de nuestro cuerpo.
Es posible que todos tengamos claro que visualizar una meta no sirve si no tomamos en cuenta las herramientas con las que contamos, el tiempo que disponemos y la voluntad para alcanzarla, pues no sería lógico imaginarnos con el cuerpo de Arnold Schwarzenegger si sólo contamos con un par de mancuernas de 1 kg que usaremos por un mes, una hora diaria, poniendo peros para levantarnos por las mañanas. Si añadimos a lo anterior que nos alimentaremos en la calle con tortas y tacos, el resultado no parece promisorio; en otro momento traté sobre el conocer los límites de nuestro cuerpo, pero también habría que hacer conciencia sobre nuestros límites mentales, pues mucho de lo que logramos en lo que hayamos emprendido, se debe a la preparación y a la tenacidad que expongamos.
Mejorar como atleta no es una escalada recta sin fin, en varias partes del trayecto habrán valles que deben verse como una oportunidad de revisión crítica de lo logrado hasta ese momento; conforme avancemos en edad o en desgaste, la presencia de esos valles se hará cada vez más continua y el trabajo consistirá en administrar el desarrollo para que los resultados no desaparezcan de pronto sino paulatinamente y no se conviertan en motivo de frustración. El retiro también es una meta a la que hay que acceder con la mayor dignidad posible pero no significa el fin de la actividad, es sólo un cambio en el nivel de competencia; es cierto que resulta impresionante ver a un anciano de ciento dos años completar una carrera de cinco kilómetros, pero nadie dijo que debía romper un récord mundial. Salud.
Beto

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