jueves, 16 de febrero de 2023

La perspectiva de la meta

No sabremos cómo continuar, si no tenemos
metas cumplidas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En cualquier idioma en que se le mencione, una meta significa un fin, el término de un proceso, algo que queda en nuestra imaginación como aquello que no va a repetirse; una carrera pedestre transmitida por televisión dará cuenta de que si se lleva a cabo en un país de habla inglesa, la palabra que aparecerá al término será “finish”. En el box, la meta es ser campeón en la categoría en la que se compita y esa condición debe mantenerse enfrentando a cuanto posible retador se presente, puesto que el título es único. ¿Qué hay de las competiciones en las que los campeonatos tienen un final? Como sucede con casi todos los demás deportes en los que cada cierto tiempo se corona un atleta o un equipo distinto, no sólo en nombre sino también en estructura. ¿Qué mantiene el interés en repetir procesos?

Ya fuera el mantenimiento o la superación, nos ejercitamos también para soportar una estructura mental, esto es, mantenernos cuerdos pues yase ha visto que la inactividad “apelmaza” a las neuronas que, si bien ahora se sabe que son capaces de reproducirse, tampoco es que sean inmunes al envejecimiento. Resulta productivo pues, pensar en establecernos principios y finales de algunos procesos que nos lleven a mantenernos en buena salud como el realizar caminatas matutinas para aprovechar también los primeros rayos del sol, ahora que si se desea algo más sofisticado, están siempre los establecimientos para hacer ejercicio o, en su defecto, los tutoriales en las redes sociales, algunos de ellos dirigidos a prevenir o aliviar dolores en algunas zonas específicas de nuestro cuerpo.

Es posible que todos tengamos claro que visualizar una meta no sirve si no tomamos en cuenta las herramientas con las que contamos, el tiempo que disponemos y la voluntad para alcanzarla, pues no sería lógico imaginarnos con el cuerpo de Arnold Schwarzenegger si sólo contamos con un par de mancuernas de 1 kg que usaremos por un mes, una hora diaria, poniendo peros para levantarnos por las mañanas. Si añadimos a lo anterior que nos alimentaremos en la calle con tortas y tacos, el resultado no parece promisorio; en otro momento traté sobre el conocer los límites de nuestro cuerpo, pero también habría que hacer conciencia sobre nuestros límites mentales, pues mucho de lo que logramos en lo que hayamos emprendido, se debe a la preparación y a la tenacidad que expongamos.

Mejorar como atleta no es una escalada recta sin fin, en varias partes del trayecto habrán valles que deben verse como una oportunidad de revisión crítica de lo logrado hasta ese momento; conforme avancemos en edad o en desgaste, la presencia de esos valles se hará cada vez más continua y el trabajo consistirá en administrar el desarrollo para que los resultados no desaparezcan de pronto sino paulatinamente y no se conviertan en motivo de frustración. El retiro también es una meta a la que hay que acceder con la mayor dignidad posible pero no significa el fin de la actividad, es sólo un cambio en el nivel de competencia; es cierto que resulta impresionante ver a un anciano de ciento dos años completar una carrera de cinco kilómetros, pero nadie dijo que debía romper un récord mundial. Salud.

Beto

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