jueves, 23 de marzo de 2023

El profesionalismo

No es insultando a un portero como éste
se amedrentará. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es una etapa precedida de grandes expectativas e ilusiones que marcan un estilo de vida al que relativamente pocos pueden acceder; cobrar por lo que nos gusta hacer no puede ser otra cosa que una bendición, algo que debería ser una constante pero que en ocasiones no se cumple. Ser profesional se presenta en varios niveles donde conceptualmente intervienen la escolaridad, las destrezas adquiridas y la remuneración, en estos días y desde hace varios siglos con la invención de las universidades, éstos son los requisitos básicos para llamarnos profesionales en un primer nivel; si dejamos de lado uno de esos aspectos, por ejemplo lo escolar, entraríamos en un segundo nivel que sería la técnica y la artesanía, porque el tercero donde sólo se cobra es el área de los deportes.

Si no hay dinero, por muchos diplomas y destrezas que se tengan, no se abandona el amateurismo (en algunas prácticas lo llaman pasantía). Antes que me increpen porque hay deportistas que tienen una carrera universitaria, les diré que en la mayoría se trata de una disciplina que nada tiene que ver con su práctica, por ejemplo, Hugo Sánchez es odontólogo y Eva González es criminóloga, que ayuda mucho con los esquemas mentales pero que nada aportan a lo deportivo. La excepción está en los que estudiaron alguna carrera que tiene que ver con la actividad física, como es el caso de Charlyn Corral, pero como dicen por ahí, la excepción confirma la regla; es posible que también hagan la diferencia entre profesional y profesionista y, sí la hay.

el profesionista se distingue por ostentar un título universitario, lo cual lo propone pero no garantiza que se trate de un profesional, la diferencia principal sería lo que condujera a los tres niveles de la categorización anterior que sería el cumplimiento de la palabra, rasgo que incluye a varios aspectos de la personalidad como la puntualidad, la pulcritud, la atención, el conocimiento actualizado, la resolución de problemas, la iniciativa, la creatividad y todo valor que agregue a la satisfacción del otro. Sólo la práctica evidencia a la teoría, no al revés; la exigencia en los deportes está basada en los resultados más que en los procesos, aunque si supiéramos de ellos en cada atleta, no viviríamos esperanzados a que ellos reivindicaran nuestros fallos como sociedad ni menos de quienes nos gobiernan.

Profesional y confiable son sinónimos en las transacciones donde la palabra va de por medio, la creación de productos de calidad soporta el posible prestigio, un contrato tácito entre quien ofrece y quien consume; es de todos sabido que las condiciones en las que se establecen los lazos afectivos y comerciales deben ser de común acuerdo. Porque también debe haber profesionalismo por parte de quien consume, en este caso, del espectador que asiste a un espectáculo deportivo que debe hacerlo patente con su comportamiento, la actividad presencial y la manera de apoyar al equipo o atleta de su preferencia. Es esa segunda parte, la del espectador, a la que habría que educar, posiblemente con un cambio de fondo, la calidad de los espectáculos aumentaría. Salud.

Beto

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