jueves, 27 de abril de 2023

Control del balón

Hay que apoquinarle si se quiere tener
un equipo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Las habilidades deportivas se demuestran con el dominio de las técnicas y las herramientas necesarias para realizar cualquier deporte, el talento es una buena forma de explicar cuando un jugador sobresale de la media y cuando además hace que sus compañeros luzcan, su valor aumenta ante la mirada de quienes aprecian su actividad. Lo anterior, aunado a otras características particulares, conformarán en concepto general de lo que llamamos “un buen jugador”; el que llena el perfil de caballero o dama en el caso de las mujeres, puesto que honran a sus representaciones y cumplen con las reglas que rigen sus disciplinas, contra todo aquello que intente sobrepasar los límites acordados por la convención.

Ahora bien, se controla también de manera metafórica aunque los resultados sean hiper reales; una federación deportiva dicta normas y reglamentos para regular la vida de la disciplina a su cargo, fuera de que la mayoría de los deportes existentes sean factibles de negocios muy lucrativos y que la ingerencia de los dueños de los equipos, aunque importante, debería estar supeditada al reglamento que rija a su competencia. Pero hay ligas en las que los dueños “controlan el balón”, la cancha, los árbitros, los medios de difusión y hasta al público, con la amenaza infantil de que si no es de esa manera, se van y se llevan su pelota, tratando de hacernos creer a todos que sin ellos, el deporte de plano no existiría.

Lo malo es que, cuando es el dinero el que habla, lo importante vuelve a dejar su lugar a lo urgente, siendo esto el origen de los sistemas por resultados, que en teoría se oyen bien, pero en la práctica no suelen ser halagüeños, esto debido a que ni al talento ni a los estados de ánimo se les pueden poner fechas límite. Imagino que a Roberto Carlos, ese magnífico lateral brasileño que pegaba al balón como un dios, le agradaba saber cuántas dominadas podía realizar en un solo ejercicio como reto personal, sin embargo, cuando el reto venía desde otra persona, su prestancia debía cambiar dado que la meta ya no sería asunto propio sino compartido... ¿Y qué tal si ese preciso día no tuviera el ánimo para aceptar un reto tan simple para él?

La diferencia entre controlar un balón con los pies, con las manos o con dinero, está en la ejecución ya que mientras en la primera forma el que éste llegue al suelo es una condición indispensable, en la segunda es un recurso de manejo o anotación pero siempre apunta hacia las alturas y, en el tercero, es necesario que no llegue a las clases menesterosas (lo que incluye a la clase media); el que domina el balón, domina el juego, ya sea por táctica o por perversión, brinda poder y se ejerce sin objeción de ninguna parte ya que los juegos de pelota no parecen incidir directamente en el empleo, las inversiones o la educación del pueblo de a pie. Tan sólo es una forma de entretenimiento para mantener a algunos improductivos que sólo provocan en los demás el hacer gratuitos corajes. Salud.

Beto

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