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| ¿Cuántos pasadores conocemos y cuántos goleadores?. Foto: BAER |
El más beneficiado por su trabajo fue Jared Borgetti (espero haber escrito bien el apellido) puesto que su fama de goleador se fincó sobre los pases que recibía del “Pony”; cuando tuvieron que migrar hacia otro equipo, sus nuevos patrones no los contrataron juntos, cuando lo más inteligente hubiera sido mantener la fórmula que funcionaba y daba resultados. Las historias de ambos siguieron siendo de éxito, pero ya no con el impacto del que gozaron juntos, puesto que ni uno tuvo los pases a los que se había acostumbrado ni el otro, el rematador que completara sus jugadas. La comercialización nunca ha sido buena estratega ni ha asegurado la permanencia d ningún producto por mucho tiempo.
Lo anterior es debido a que comercializar no es sinónimo de consumir; puede causar curiosidad, extrañeza o hasta morbo pero un interés verdadero está lejos de obtenerse por este medio. Por supuesto, todo tiene un precio pero no siempre éste es monetario, algunas veces lo establece el honor y otras el servicio a los demás, ambas cosas que debieran imperar en el deporte en general, desde las canchas hasta las oficinas administrativas, sin embargo, se le pone precio hasta a las facultades de un individuo al punto de hacerle creer, por un momento, que son eternas. Los sueldos estratosféricos han venido a priorizar la periferia del deporte, haciendo que sus actores den mayor importancia a la consecución de grandes contratos que al desarrollo del juego como tal.
Emergen así, los caudillos aplaudidos por “echarse el equipo al hombro”, los que cometen “faltas tácticas”, los que saben del “manejo del juego”, de los que son objeto de odas porque quien los ve sólo entienden de disparos a puerta y regates. El juego de equipo desaparece cuando un balón se incrusta en la puerta por el ángulo superior derecho; dirían los eruditos del micrófono: “el gol es el táctico del partido” y entonces se va al estadio a ver goles, no a aprender de jugadas o de movimientos en la cancha ni al rendimiento por cobertura. Lo mismo debe suceder con la mayoría de los deportes de conjunto pues en las clases de educación física en la escuela, rara vez se incluye la teoría de la apreciación táctica como fundamento. Salud.
Beto

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