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| Las oportunidades de trascender en el juego se multiplican en el voleibol. Foto: BAER |
En mi tiempo de niño se decía que entre menos burros, más olotes, si lo traducimos al número de toques que cada jugador le da al balón comparativamente entre el fútbol y el voleibol, resulta que el voleibolista juega más que el futbolista puesto que la duración de los juegos es casi la misma con el detalle de que es más difícil esconderse o fingir que se juega en un rectángulo de 9 x 18 que en uno de 60 x 110 ya que hay menos área que cubrir pero con jugadas que se resuelven en tres segundos. Por supuesto, el balón es tocado por uno a la vez, pero es más importante lo que se hace sin él pues de ello depende la decisión del ataque; hay equipos, generalmente los mejores del mundo, que obligan a sus contrincantes a atacarlos a conveniencia.
En el voleibol la defensa es un arte, desde el bloqueo se puede conducir al oponente a dirigir el balón hacia donde se encuentra el mejor fildeador lo que, quizá no asegure que no caigan tantos a su favor, pero sí disminuirá la probabilidad de que anote. Ese mismo bloqueo puede ser un arma de ataque si se manejan bien los ritmos del voleo contrario; si además de ello, la cobertura de los zagueros es total, el triunfo estará más cercano; obviamente nada en este mundo es infalible, por lo que la consecución de los puntos ofrece un espectáculo que pocos deportes tienen, por la tensión acumulada y la rapidez con la que se definen los sets. El vértigo al que se someten los jugadores hace del voleibol un deporte más de resistencia que de fuerza.
Como en todo, la concentración es fundamental, máxime cuando se juega en un tiempo entrecortado de origen por lo cual, mantener atentos a seis jugadores es menos complicado; por otro lado, los movimientos en las canchas semejan una coreografía y en el voleibol se repiten tanto que la automatización de los movimientos se logra en menos tiempo y no tienen cambios significativos frecuentes, por lo que cuando un jugador es sustituido, el que entra sabe exactamente lo que debe hacer, la diferencia se dará en sus propias facultades; aunque la estancia en la cancha sea de unos cuantos minutos por set, la participación de cada integrante del equipo será más significativa que en otros deportes, así su contacto con el balón sea mínimo. Salud.
Beto

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