jueves, 18 de mayo de 2023

El desarrollo del deporte

No hay una liga fuerte porque la mayoría
apenas sobrevive. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Lo básico y lo superfluo también conviven en el deporte de tal manera que se pueden observar acciones contradictorias, que si bien no obstruyen el crecimiento de un grupo o un jugador, sí evidencian ciertas carencias en lo netamente deportivo; en el caso del voleibol. la mayor parte de su población debe conformarse con aspirar al amateurismo altruista que brindan varios patrocinadores en las diferentes ligas del país, puesto que la inversión es casi inexistente, desde el hecho de que varias de ellas se refugian en unidades deportivas para llevar a cabo sus encuentros. Salvo algunas escuelas o instituciones bancarias, casi ningún equipo goza de instalaciones propias para entrenar o jugar sus partidos, haciendo uso de terrenos comunales.

La práctica del voleibol requiere de poca inversión, bastan una playera, un short, un buen calzado y un balón, por supuesto, otros con quienes dominarlo mediante el voleo o el fildeo, porque en algún lugar encontraremos una cancha para llevar a cabo un encuentro casual o en toda forma, una ciudad deportiva por ejemplo. Si acaso no se contara con una, basta la imaginación para jugar, pues un simple cordel sirve para delimitar los dos lados de una incipiente cancha; pero tomándolo en serio, cualquier deporte requiere de recursos para insumos y equipamiento, así como de difusión, lo que es difícil para la mayor parte de las ligas del país que mantienen una economía de sobrevivencia e incertidumbre.

Si el tener  un esquema como el anterior no es amor por el deporte, no sé qué sea; la psicología del voleibolista nacional, salvo los que tienen clara su idea de ser profesionales y cuentan con los medios para lograrlo, en su mayoría ven su práctica como algo transitorio, un accesorio que los mantendrá ocupados por un buen periodo de su vida, pero que nunca sería la parte medular de su existencia, porque hay que trabajar en algo serio para vivir y mantener ese lujo. Un voleibolista tampoco renuncia ante la primera dificultad, a menos que pierda alguna extremidad o se haya hecho polvo las rodillas y, aun así, hay alternativas de competencia que acogería con total agrado, por lo que es difícil pensar en que es imposible hacer de este deporte algo lucrativo.

Varios intentos han visto la luz y el profesionalismo en el voleibol nada que pega; no hay una transmisión de partidos que tengamos presente, aunque fuera del extranjero; los triunfos de los mexicanos se dan de manera individual (como siempre) pero tampoco son objeto de atención por parte de los medios masivos de información, pero eso sí, se regodean dando las notas cuando un seleccionado nacional es eliminado de alguno competición regional, mundial o Juegos Olímpicos, claro, cuando se enteran. Y seguiré expresando lo mismo hasta ver que hay cierta equidad en la difusión, pues si al menos tuviéramos referencias y referentes sólidos en otros deportes, al menos la frustración producida por el balompié se diluiría y ya no la sentiríamos tan feo. Salud.

Beto

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