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| No es requisito tener una larga trayectoria de meditación. Foto: BAER |
Los desplazamientos frontales están reservados para los arranques explosivos en distancias cortas, movimientos que priorizan la reacción sobre la resistencia física, no así la mental; el cerebro está en constante exigencia entre tensión y relajamiento de los músculos, por lo que es muy importante tener la capacidad de mantenerlos en un estado de poca rigidez pues sólo se requiere en instantes que duran no más de dos o tres segundos, esto es cuando se recibe un balón con los antebrazos, se remata o se realizan jugadas defensivas como las rodadas o las faciales al igual que en los bloqueos. El contacto con el balón es mínimo puesto que ni sumando el número de ellos realizado por cada jugador se completarían cinco minutos por set.
Eso implica una disciplina mental casi zen pues hay que entender que es más importante estar siempre en el lugar que nos corresponde, que hacer que el balón bote en la zona de ataque del contrario y aunque no seamos nosotros los que marquemos los puntos o dirijamos el juego, debemos saber que nuestra buena colocación en la cancha le impidió al rival hacer sus tantos. En otras palabras, es más factible ganar un partido con una buena defensa, que apostar a dar fuertes golpes al balón. La flexibilidad de mente nos permite ver los logros grupales como propios, esto es también, reconocer que si el equipo contrario atacó mi bloqueo más que a las zonas de mi cancha, no es sólo porque yo sea un gran bloqueador, sino porque mis compañeros también hicieron su trabajo de la mejor forma posible.
El voleibol permite hacer de un mismo evento algo singular ya sea por estilo, contundencia, oportunidad o preferencia pues no es lo mismo ver rematar a Melanie Parra que a Samantha Bricio, ni creo que ellas sientan lo mismo en cada remate dado que no es la misma presión si sus equipos están abajo en el marcador al inicio o al final de un set o si éste es el primero o el quinto, ni qué decir de si se trata de un partido al inicio de la temporada o la gran final del torneo; el manejo de esas presiones no es igual pero cada punto tiene la misma importancia numérica, lo que implica que sin atender a lo que esté en juego, los tantos se consiguen de uno por uno. En el cómo conseguirlos está la razón por la cual se debe ser flexible y paciente. Salud.
Beto

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