jueves, 27 de julio de 2023

La creación de un equipo

Las variantes de un sistema están
en los mismos jugadores. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Un grupo de entusiastas aficionados a un deporte que se juntan cada semana para jugar una “cascarita” no es suficiente para llamarlo equipo, no al menos con fines de competencia organizada y de alto rendimiento. Lo anterior pareciera lógico y los pertenecientes a uno dirán que les cuente algo que no sepan a lo que contestaría con una pregunta (aunque se supone que no debo hacerlo), ¿saben cómo explicar la formación de un equipo? Generalmente lo damos por entendido porque grupos dedicados a practicar cualquier deporte, pululan a lo largo y ancho del país, pero si pudiéramos observar su funcionamiento, veríamos grados distintos que incidirán en los resultados obtenidos en todos los torneos en los que hayan participado.

El primer rasgo que impulsa a cierto número de individuos a conformar un equipo es el conocimiento de que la práctica a la que se dedicarán les gusta, el segundo, que disponen del tiempo para su práctica y tercero, que tienen la disposición para solventar los problemas que el compromiso les traiga. Camaradería y compañerismo (espero que no sea un pleonasmo) van a marcar la trayectoria de cualquier agrupación que con una visión sobre el bienestar comunal, se dediquen a medir sus aptitudes en contra de otras que busquen lo mismo; en esencia, cada equipo será el sinodal de los demás a los que tenga que enfrentar creando con ello, un mapa en el que se observen los progresos y las dificultades que tengan en su camino hacia un campeonato.

Lo primero que se debe dominar, antes de conformar un equipo, es el concepto de colaboración, un término absoluto en definición pero que en la práctica se manifestará según las características de los jugadores que van a participar; ya hemos visto en innumerables ocasiones que el intentar adaptar a los miembros de un equipo a un sistema determinado no siempre da los resultados deseados, por el contrario, si el sistema ex flexible y se adapta a las características de los jugadores participantes, es muy probable que su rendimiento sea óptimo. No se trata de subordinar a unos o a otros, sino de encontrar el equilibrio entre lo que se entiende del juego y lo que se puede hacer, por así decirlo, no se puede esperar a tener remates contundentes, si sólo se cuenta con armadores.

En algo que nunca estaré de acuerdo es en asociar la palabra sacrificio con el deporte, porque si es necesario privarnos de algo pero no va a ser disfrutable, es mejor no realizar la actividad; constancia y disciplina, por supuesto que deben invertirse y como en todo, tienen un precio. Si pertenecer a un equipo nos va a privar de salir con amigos o familiares a determinadas horas, debemos estar dispuestos a pagarlo y si eso les significa un sacrificio a los demás, ya no es problema propio, a lo que voy es, que di vemos sacrificio en algo que decidimos hacer, entonces no es cierto que lo deseamos. Habrá dolor muscular, algunas lesiones (espero que las menos), no asistir a algunos eventos, claro, pero eso debe ser decisión personal, por lo tanto, lo más disfrutable del mundo. Salud.

Beto

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