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| Lo naco, como el dinero, es difícil de esconder. Foto: BAER |
O me dirán que en realidad hay afición para el PSV Eindoven, el PSG o el Bayern Lerkusen; fuera de la anécdota de enterarnos cómo es el balompié de otras latitudes, la verdad es que desde los tiempos de Hugo Sánchez en el Atlético de Madrid, sólo nos llama la atención un equipo europeo si es que cuenta con un mexicano, pero hoy en día, la mayoría de ellos llega a calentar la banca si les va bien. Seamos sinceros, la afición en México está conformada por gente que sólo se apasiona por el equipo de su ciudad, por el que le tocó de niño ver que se coronara o por el que su familia tiene como favorito, difícilmente será por haber analizado un sistema de juego o por conocer la historia completa del club, por mencionar dos aspectos.
Pues resulta y acontece que algunos medios televisivos comienzan a darse cuenta que hay deportes que carecen de difusión, fuera de aquellos que representan status o enriquecimiento rápido. Algo han dejado entrever los estudiosos de los fenómenos sociales, entre ellos el fútbol, sobre la influencia que tiene éste en el ánimo popular, sin importar la condición social ni, ahora, el sexo, pero la escolaridad... Cada uno de los espectáculos deportivos tiene un público específico, aunque se trate de las mismas personas, lo digo porque sí hay varios espectadores que, como éste que escribe, se dan la oportunidad de apreciar varios deportes y, en algunas ocasiones, hemos coincidido en juegos de básquetbol o voleibol y los comportamientos son totalmente distintos.
Un ejemplo muy claro lo vimos en una de las copas de voleibol efectuado en nuestro país hace aproximadamente cinco años; un grupo de personas, digamos que influenciados por la denigrante costumbre en el fútbol de gritar “puto” en los servicios de meta, intentaron hacerlo cuando el equipo contrario realizaba los suyos. De inmediato los aficionados asiduos les pusieron un “hasta aquí” a los revoltosos y hasta en la transmisión televisiva los censuraron; si bien dejé abierta la interpretación de la escolaridad como elemento diferenciador en el comportamiento de los aficionados, sí puedo decir que es cuestión de educación el que unos en un lugar guarden compostura y otros se comporten como barbajanes. Y debe ser que para los medios, lo naco vende más. Salud.
Beto

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