jueves, 17 de agosto de 2023

Los abandonados

Y eso que los triunfos más recurrentes
se dan fuera del fútbol. Foto: BAER
Irapuato, Gto.- El fenómeno ocurrido en San Salvador responde específicamente a lo contradictorio se nuestra existencia como mexicanos, hace falta que nos sintamos desfavorecidos para empezar a dar resultados; antes, sólo unos cuantos “privilegiados” que podían presumir de poco apoyo, eran los que se encumbraban al grado de ser objeto de homenajes y apariciones en cine como el “Pajarito” Moreno, Horacio Casarín, el “Púas” Olivares, Joaquín Capilla y otros que en este momento se escapan a mi memoria, todos ejemplos juaristas de aquel que se levantó solo y, sin ayuda, logró escalar hasta lo más alto de su disciplina. Las décadas de los cincuenta y sesenta estuvieron plagadas de esos ejemplos, pero con la intromisión de la televisión en el fútbol, todo cambió.

Si la frase “yo hago televisión para jodidos” del Tigre Azcárraga ha tenido algo de verdad, ésta se ha reflejado principalmente en la imposición del fútbol como deporte nacional, por encima de la charrería y de cualquier otro que presente en su práctica más de once reglas, lo que supone que desde su empresa consideran que no somos capaces de pensamientos elaborados ni de razonamientos profundos. Realmente, en un rectángulo de 110 mts. por 60 mts. donde algunas líneas están casi de adorno pues su utilidad es mínima, la idea de patear un balón de un lugar a otro para introducirlo en una meta, no tiene gran ciencia, aunque los eruditos del micrófono y uno que otro filósofo de los tacos digan lo contrario e intenten convencernos que nada hay más allá de un estadio.

Salvo eventos aislados y uno que otro que pondera el elitismo, los demás deportes tienen que desarrollarse en el anonimato y su difusión es una anécdota en los medios de información masiva. Como cualquier producto humano, el periodismo y las noticias emanadas de su práctica son objetos factibles de ser vendidos y comprados, lo que se registra conforma al consumo de lecturas y recepción de emisiones radiofónicas y televisivas, el alegato para no difundir el voleibol, por ejemplo, es que no habría suficiente público para programarlo, lo que entra en contradicción con el experimento del fútbol femenil en el que supusieron que no tendría éxito y ahora hasta quieren acapararlo dentro de plataformas cuya exclusividad podría condenarlo al fracaso.

Los demás deportes, los que podríamos tener sin problemas en un esquema profesional, sólo ven pasar las oportunidades que desperdician las televisoras; los nichos de negocios se mueven en la clandestinidad y en la realidad virtual, aunque hay muy buenos ejemplos de esta última, por ejemplo, Bangla News, Telemax Digital, MBC Sports, Dominican Historian, Claro Sports, Volleyball World, Sports Magic o Superliga Bogotana, además de los canales trasladados a la red como TUDN y Fox Sports. Estos espacios alternos, como muchos otros, apuestan al patrocinio voluntario de un público que dista mucho de ser cautivo y a las cotizaciones por vistas y suscripciones que otorga la misma red. Es posible que sea en los deportes donde veamos la auténtica libertad de transmisión en los medios. Salud.

Beto

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