jueves, 24 de agosto de 2023

Para ser, hay que parecer

Te conviertes en lo imaginado
y como lo imaginaste. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En cuestiones morfológicas, los humanos presentamos varios formatos que incluyen la extensión, la estatura y la distribución de grasa; a saber, se distinguen las formas corporales según su semejanza con objetos geométricos como son el reloj de arena (dos triángulos encontrados verticalmente unidos por un vértice), triángulo (visto desde la base), triángulo invertido (apoyado en su vértice), rectángulo (vertical), óvalo (vertical), que nos sirven para agrupar de manera sencilla, a la inmensa variedad que tenemos en el mundo. Cada uno de esos formatos marca la especialidad deportiva a la que se dedica un individuo, así como la definición de los músculos, la estatura y la corpulencia pues sus utilidades son distintas.

Claro que lo anterior no es determinante -a menos que nuestras aspiraciones vayan por pertenecer a la línea ofensiva de los Acereros de Pittsburg- dado que todos podemos, con nuestras limitantes, practicar de todo hablando del mundo aficionado. Sin embargo, la profesionalización sí exige características específicas para realizarlo con decoro pues una persona con un diámetro de casi un metro en los muslos pero de torso marcadamente delgado, se metería en muchos problemas si quisiera jugar rugby, su físico sería ideal para el ciclismo de pista quizá. Podríamos pensar que la misma práctica del deporte moldea físicos para adecuarlos a sus circunstancias, pero muchas de las veces al seguir este pensamiento, es cuando llegan las lesiones sin explicación.

Parte del parecer se ejerce fuera de las canchas, sin inferir que los deportistas deban andar todo el tiempo de uniforme, lo que quiero decir es que, si en algún momento comienzan a parecer otra cosa (por ejemplo, borrachos, ludópatas, violentadores, pendencieros) entonces en un buen porcentaje su imagen se deteriorará con el riesgo de perderla por completo. No es un juego de apariencias, sino de mantenerse de una pieza de tiempo completo; Diego Armando Maradona o Jorge “el Mágico” González, pudieron convertirse en leyendas a nivel mundial, pues sus facultades dieron para eso, sin embargo, la vida disipada de ambos hace que en todas las consideraciones sobre sus trayectorias y al mencionar sus logros, se tenga que imponer inmediatamente un rotundo “pero”.

Nos han vendido la idea de que es más meritorio caer y levantarse que el mantenerse derecho toda la vida; si ésta se tratara de obtener puntos, los “caídos” ya habrían perdido la partida, pero no es esí gracias a la invención del concepto de perdón y las segundas oportunidades que debemos agradecer muchos; lo que sí es cierto, es que los errores proveen de templanza para sobreponernos a los problemas que seguramente se presentan todos los días y para ser un luchador que opta por las mejoras y el desarrollo de potencialidades, hay que parecerlo, lo que significa la muestra del carácter, la aplicación de la inteligencia con el suficiente ímpetu y la tenacidad con disciplina, sin que haya sustitutos para todo eso; ¡ah! Y café. Salud.

Beto

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