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| Hay rutinas muy sencillas para poder prevenir lesiones. Foto: BAER |
La importancia de la calistécnia llegó tarde a nuestro país, por lo que aún a mi generación, nos costó trabajo entender tanto la mecánica como los tiempos y las intensidades de cómo debiera llevarse a cabo; por así decirlo, no la adaptamos cabalmente como parte de nuestra educación física. El hecho es que deberíamos practicarla cotidianamente con mayor énfasis en edades avanzadas, lo que nos obliga a pensar en cómo nos levantamos cada día y si nuestras rutinas nos permiten rendir lo suficiente como para anotarnos en las noches y descansar plenamente, al menos por seis horas seguidas. Si hacemos el ejercicio mental de revisar lo que hacemos desde que nos ponemos de pie al amanecer hasta que iniciamos nuestras labores primordiales, quizá descubramos que no calentamos.
Eso que llamamos achaques quizá no sean otra cosa que la manifestación de la falta de calentamiento cotidiano antes de realizar un trabajo o una tarea; desde el manipular herramientas simples, hasta el manejo de grandes maquinarias, representan un esfuerzo específico por el cual nuestro cuerpo debe ser adaptado. Un ejemplo muy sencillo lo encontramos en la niñez, cuando comenzamos a escribir con lápiz o bolígrafo sobre las páginas de nuestros cuadernos; la mecánica nos seguirá pareciendo muy simple pero no nos damos cuenta del esfuerzo que se requiere hacer hasta que empiezan los entumecimientos o los dolores del cuello, la espalda y la mano, aflicciones que podríamos haber evitado de haber calentado antes de ponernos a escribir.
Si esa actividad que no requiere un gasto mayor de energía necesita de un previo, con mayor razón la actividad intensa, desde el levantarnos de la cama hasta el trabajo en forma; parte de la educación física debería tener esta estructura mental, toda actividad requiere de un ejercicio preparatorio por muy simple que parezca, adecuado al esfuerzo y al tiempo que nos llevará realizarla; los que han intentado levantar un mueble y de pronto quedaron doblados sin poder enderezarse por el intenso dolor en la espalda, sabrán a qué me refiero. El dolor agudo en cualquier parte del cuerpo puede dejarnos inoperantes y prevenirlo es tan sencillo y complicado a la vez, como el tener paciencia para implementar una rutina de movimientos corporales que active previamente los miembros que vayamos a utilizar. Salud.
Beto

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