![]() |
| Sumar puntos es accesorio, aprender es lo importante en la competición. Foto: BAER |
El deporte supone una competencia sana, pero ¿qué es eso? Por principio de cuentas, mantener o superar los propios límites de fuerza, resistencia y velocidad como lo indica en algún apartado la carta olímpica, estancarse es ya no explorar (esencia del espíritu) y, por tanto, dejarse morir deportivamente hablando; en seguida, tomar referencias para identificar avances, esto es, competir con otros lo que dará certeza tanto a la categoría que ocupamos como al panorama que pidiéramos abarcar; por último, ser consciente de la naturaleza de la competencia y no es otra que ganar. Ésta es la parte más difícil, pues requiere de una preparación específica dentro de la cual aprenderemos a aceptar que otros son superiores a nosotros y, lo más complicado de ello, que nosotros somos superiores a los demás, según el caso.
La lástima y el resentimiento (que suelen aparecer en la victoria y en la derrota respectivamente) no tienen cabida en ninguna expresión deportiva pues su espíritu exige dar el mayor esfuerzo para encontrar los límites personales y de grupo y el ganar está implícito en ello; la cuenta de puntos o la cantidad de trofeos, sólo indican una efímera participación y el número de ellas que hayamos tenido en ese tipo de contiendas. Ganar por 25-0 en un set, no implica falta de piedad o una total inutilidad, sino hacerle saber al oponente que se utilizó el mayor esfuerzo posible para vencerlo como a cualquier otro y el indicativo para el derrotado de que ya tiene puesta la primera piedra para una futura mejora en su juego que, a la postre, es la esencia que debe aprenderse cuando se habla de espíritu deportivo.
Muchos ejemplos hay en innumerables contiendas en las que podemos apreciar la honorabilidad de los contendientes, ya sea para respetar un lugar en la carrera, la atención a un lesionado o, lo más importante, levantarse de un tropiezo para seguir compitiendo; ganar o perder son circunstancias del juego, no hay honor en ganar con desdén ni perder argumentando trampa donde no la hubo. El deportista, profesional o aficionado, debe total respeto a la disciplina que practica enfrentando a sus oponentes con la idea de aprender algo de ellos y servir de referencia para el aprendizaje de los demás. No existen las técnicas infalibles ni mucho menos eternas, siempre habrá otras que las superen por lo que la única garantía es aprender a ser honorable en la contienda. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario