jueves, 2 de noviembre de 2023

Ser equipo

Como eres en la cancha, serás en la calle
y viceversa. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Posiblemente tengamos claro, en el mejor de los casos, el ser un individuo, posiblemente también sepamos definir académicamente lo que es la sociedad, pero si tratamos de establecer nuestro ser social, ¿qué diríamos? Participamos todos los días de los intercambios comerciales, de los acuerdos sociales y de la lucha diaria por mantenernos cuerdos dentro del mismo status; en una época donde se ha confundido al nacionalismo con la defensa irracional a ultranza de dos posturas que parecieran disímbolas pero que en realidad son complementarias, proponer trabajos conjuntos pareciera una locura. Las asociaciones comerciales o productivas parecieran cada día más raras y la economía doméstica ha pasado de ser emergente a ser urgente en la medida en que los sueldos y salarios ya no son garantía de sobrevivencia.

Un equipo es un engranaje de habilidades individuales puestas al servicio de un propósito común en el que los beneficios obtenidos serán repartidos de manera proporcional a la participación. En el deporte está claro ya que el beneficio (la victoria), corresponde a todos los coequiperos, aunque ya observado desde el punto de vista comercial, habría que hacer algunas aclaraciones. Para empezar, un grupo profesional completo no es un equipo, es una empresa y como tal, contiene varios equipos que le dan forma; cada uno de ellos tiene una especialización ya sea administrativa, financiera, comercial, de dirección técnica y operativa. Al interior de cada uno de ellos, sí se puede hablar de condiciones iguales y de prestaciones semejantes debido a que atienden aspectos según su especialidad.

Convencernos de formar un equipo significa la conversión de la individualidad en colectividad, de olvidarse de glorias por sobre los compañeros para buscar el beneficio de todos; la conciencia de la participación se fortalecerá partido a partido, la mayoría la llamamos camaradería, debido al comportamiento igualitario al que la fuerza del entrenamiento y el esquema mental acorde a la división de tareas, nos va convirtiendo en verdaderos jugadores. La adaptación a las formas de juego de los compañeros crea vínculos difíciles de romper, cada imagen registrada en la memoria recreará cada partido volviéndose un gran compendio de experiencias que se repetirán como en una coreografía cíclica que reconoce su origen para honrar su fin.

A formar equipo llega el que quiere, no basta una invitación o un contrato para sentirse parte de él, hay que pagar un precio que, generalmente, es la disposición de servir a los demás, de ser útil en la táctica, de ser consciente del papel que se juega y de la importancia de la participación de los demás, incluido el cuerpo técnico. El equipo adquiere la identidad de la suma de voluntades que sus miembros le propinen desde el principio, a la que a su vez cada uno se adaptará para ser identificado com parte de él, en una especie de simbiosis necesaria para hacer frente a cada uno de sus compromisos. Ser equipo también representa una responsabilidad hacia el exterior, ya que una actividad deportiva es motivo de seguimiento e imitación de los valores que pregona. Salud.

Beto

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