jueves, 16 de noviembre de 2023

Los hacedores de ídolos

Ni siquiera Samantha Bricio puede presumir
de mucha fama en México. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Si se han preguntado porqué el número de voleibolistas famosos en nuestro país es muy limitado, les diría que la respuesta corta es por falta de difusión, pero la cosa no es tan simple pues están involucradas la economía, la concepción misma del deporte y la participación de la afición; cuando se han invertido todos los esfuerzos en una sola disciplina, crearle fama a un jugador medianamente bueno, es sólo cuestión de tiempo pues la atención del público está cautiva y la oportunidad para otros deportes es casi nula. La repetición de las hazañas en los medios, crean la imagen filtrada de todo aquel que llene los requisitos de los jerarcas; cada canal, cada cierto tiempo, se encargará de mantener vigentes los motivos y los valores propuestos desde la cúpula que no siempre coinciden con los de los seguidores.

Quienes tienen el micrófono tienen el poder y no me refiero a los locutores sino a quienes firmas sus cheques; según sean sus intereses y aficiones, encumbrarán a una serie de imágenes que van a servirles en el juego maniqueísta de buenos contra malos como John Senna en la lucha libre, Max Verstappen y Checo Pérez en la fórmula uno o Lionel Messi y Christiano Ronaldo en el fútbol. Quizá sea por eso que ni Samantha Bricio, Melanie Parra, Paola Longoria, Alejandra Orozco, Paola Espinoza, Daniela Gaxiola o Yuli Verdugo son motivo de columnas semanales o continuas apariciones en la televisión, ya que ni se portan mal ni tienen antagonistas para seguirles el juego a los altos jerarcas de los medios, nada más deberían recordar que hasta Julio César Chávez tuvo caducidad.

Me refiero no a él como persona, sino como generador de ingresos y el último que les queda y no termina de cuajar en la afición boxística es el Canelo Álvarez. Los medios son los grandes hacedores de ídolos que con todo y su artificio, imponen por la fuerza ya que las “fábricas” de atletas hace mucho que dejaron de funcionar, ahora el mecanismo depende de promotores que deben encontrar repuestos rápidamente pues la sobreexplotación a la que someten a futbolistas, púgiles y corredores, impide que éstos duren mucho en la cima. Los discursos con los que encumbran a esas figuras, fluctúan entre nuevas versiones del “hijo del pueblo” y el ejemplo de privilegiado que se mantiene humilde a pesar de haber nacido en cuna de oro, pero todos viven en la opulencia.

Las viejas formas pasaron porque, dicta la sentencia popular, tenían que pasar; algunos no se resignan y siguen dando de qué hablar como Hugo Sánchez, Oswaldo Sánchez, Luis García o Jorge Campos que vieron pasar sus glorias pero que no quieren soltar la fama, aceptaron una oportunidad que a otros atletas se les da sólo en eventos especiales y que ahora rara vez se transmiten por televisión abierta, lo que limita su alcance y por ende, su impacto en la sociedad. Seguiremos sin ver encumbrarse a cientos de atletas ignorados por los medios so pretexto de que sus disciplinas a nadie les interesa pero que en realidad son ellos, los medios, quienes han sido torpes para volverlos un negocio redituable; en el fondo deben darse cuenta de que se volvieron comodinos pues ya ni siquiera tienen que perseguir la nota. Salud.

Beto


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