![]() |
| Competir en un deporte poco difundido parece de románticos. Foto: BAER |
La víspera suele tener vigencia de una semana y conforme pasan los días, las horas, la emoción por entrar a la cancha aumenta u las expectativas sobre el partido van dibujando los posibles resultados en la mente de cada jugador; es posible que hasta repasen la táctica que utilizarán dependiendo del equipo al que vayan a enfrentar puesto que puede ser más o menos fuerte o por su posición en la tabla o debido a los jugadores con lo que cuente, todo influye para dar un buen partido. Por supuesto, hablaríamos de carácter, de temperamento, de control de emociones y capacidad empática para sumar en los esfuerzos individuales, lo que algunos dan por hecho pues al fin y al cabo, estamos hablando de un equipo, aunque sean tópicos que pocas veces se externan.
Pero uno adoptado desde la administración, sobresale de vez en cuando por el ánimo de hacer a la mejora algo continuo que es la productividad; si vemos nuestros apuntes, nos daremos cuenta de que los atletas se someten a disciplinas que les exigen aumentar puntos (no en humanidad) igual que los programas escolares de estudio. La parte positiva es que un sistema de competencia (o la competencia como sistema) promueve la mejora y el desarrollo tanto de las facultades naturales como las adquiridas, el lado contrario se compone de estrés, predisposición a lesiones y poca visión del futuro, pues crea la ilusión de atemporalidad; dominar esa situación requiere de mucha disciplina y fuerza de carácter puesto que un ambiente así, está lleno de incertidumbre sobre la estadía en un equipo.
Las tablas de posiciones se van llenando de certezas, de algunos sueños y de las aspiraciones de los equipos que no aparecen en la cúspide, las tarjetas arbitrales dan fe del desempeño semanal de cada escuadra hasta el fin del campeonato, las cédulas de los entrenadores, por su parte, se hacen cargo de señalar los avances individuales de los jugadores y el periodismo especializado... ¡Es cierto! ¡Tonto de mí! Ése no existe, ni hay trazas de que aparezca en el corto plazo; tanto papel y tanta tinta invertidos en conjuntar la historia del voleibol de nuestro país que parece absurdo que no haya visto la luz a la opinión pública como el fenómeno deportivo que es, claro, sin menospreciar los esfuerzos particulares ahora en la red, pero eso será otra historia. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario