jueves, 8 de febrero de 2024

¿El deporte enseña?

A darle que las lonjas no se
bajan solas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es obvio que una idea en abstracto como lo es la teoría del deporte, no, pero podríamos pasarnos a la parte actuante y decir que en el deporte se aprende; leer o escuchar de él nos hace considerar el hacer algo comparable a lo que hayan hecho personajes como el “Tibio” Muñoz, Daniel Bautista, Paola Espinoza o la “Peque” Rubio, grandes exponentes de sus disciplinas que tendrían mucho que decir si tan sólo tuvieran a su disposición un foro donde compartir sus ideas; el hecho es que no lo tienen, tampoco los multialabados miembros del balompié nacional, a menos que ellos mismos se los produzcan como han hecho algunos hombres y un buen número de mujeres pero, ¿de qué tratan esos espacios? Pues no de didáctica deportiva, eso es claro, pero sí de algo igual de importante.

La práctica del deporte, por el contrario, sí nos deja enseñanzas palpables, desde la aplicación de la técnica hasta el entendimiento de la táctica como formas de expresión de un estilo propio o de la importancia del trabajo en equipo y la valoración del rol de cada integrante del grupo; la competencia adquiere su exacta dimensión en la medida en que entendemos la oportunidad de participar en un sistema de educación mutua casi instantánea, que así como en una puesta en escena, en la cancha se palpan las reacciones al instante pero, para llegar a ello, las rutinas personales tienen mucho que ver con la adaptación a la disciplina del deporte tomando en cuenta también, el apoyo recibidos por los seres cercanos al futuro atleta. Siempre es de gran ayuda el ánimo otorgado por los demás para convertirlo en motivo.

Aprender sobre el cuidado personal es un punto importante que se identifica desde los entrenamientos si consideramos al calentamiento como la base para ello; después del aseo, preparar nuestro cuerpo para las actividades fuertes y constantes a las que estamos habituados, es necesario si deseamos mantenernos productivos y lúcidos, algo que en estos tiempos en que la expectativa de vida de hombres y mujeres se ha ampliado gracias a la alimentación y la medicina. El caso complementario, es aprender que la vida deportiva no se termina con la edad, sólo debe adaptarse a las condiciones en las que nos encontraremos en cada etapa de nuestra vida; aquí es donde digo que ser viejo es una bendición, periodo en el que quizá ya no hagamos las cosas que hacíamos a los veinte años, pero eso no es obligatoria para valer.

En resumidas cuentas, lo mejor que el deporte puede enseñarnos es sobre los límites que debemos enfrentar en cualquier terreno haciendo una alegoría de la vida en cada partido que se disputa en ese casi infinito número de canchas que hay en el mundo. Pero esa enseñanza no es automática ni mucho menos mágica, como todo lo humano, se trata de un proceso mediante el cual se van descubriendo las pistas para comprender nuestro papel específico en el equipo (y en el mundo), las capacidades que pueden sernos de utilidad (las propias y las ajenas) y los ritmos que tiene cada una de las tareas (que se nos asignan o adoptamos), así como los tiempos que deben llevarnos cada una de ellas; la palabra que están buscando en su cabeza sea quizá la disciplina, secreto del éxito. Salud.

Beto

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