jueves, 1 de febrero de 2024

La liga irapuatense antaño

Los recuerdos son los que quedan. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- A veces daba la pinta de ser un feudo particular, un coto de poder al que debían acceder los que se consideraban más aptos, aunque la apariencia apuntaba hacia el manejo del dinero; en ese terreno sólo cabe la especulación puesto que a todos nos gustaba jugar pero a muy pocos nos satisfacía la administración de una liga que sobrevivía a veces de milagro. Sólo se necesitaba una pizca de disciplina y otra de constancia para tener un papel protagónico en un mundo en el que dominaba la inconsistencia, aun así, se desarrollaron varios talentos que enmarcaban sus hazañas en las canchas de la unidad Mario Vázquez Raña o Deportiva Norte como la conocemos desde su apertura. Ésos casi áridos terrenos atestiguaron partidos que rayaron en lo legendario por la animosidad que crearon.

No tengo la autoridad moral como para proponerme hacer una historia de la liga, pero sí podría dar mi opinión sobre lo que recuerdo, que tampoco es mucho... La verdad, sólo trataré de lo que siento con base en mi experiencia jugando en 1a y 2a fuerzas; lo primero es que me resultó satisfactorio el que siempre haya sido invitado a participar y no tuve que buscar acomodo, no creo que haya sucedido porque fuera muy bueno, sino porque era constante y nunca faltaba a un juego, es decir, conviene más un jugador regular presente que un crack ausente. Ese ausentismo ha sido un problema común casi siempre (espero que no ahora) sin contar con el pago de la cuota mensual y los arbitrajes porque la mayor parte de los equipos carece de patrocinio, algo que no resulta atractivo para los que no les gusta el deporte.

Las ahora viejas glorias del voleibol irapuatense, vieron en primera fila la evolución del deporte local, así como el crecimiento de jugadores que, incluso, ellos mismos entrenaron; no voy a mencionar nombres porque cometería la grosería de omitir alguno, mi memoria ya no es lo que fue. Pero puedo repasar equipos, uniformes, partidos, finales, ceremonias de inicio de una nueva temporada y de premiación de la anterior (que eran las mismas), directivos a los que sólo observé, a los que seguí, los que me entrenaron o dieron clases y con los que jugué, porque eso tenía esa liga, todos éramos de alguna manera cercanos inclusive los que no expresábamos mucho que digamos; también era un buen espacio para el mercadeo de utensilios, ungüentos y arreos de juego, por si no sólo eras jugador, sino que prestabas servicios de entrenador.

La comunidad voleibolera local tenía muy claro que la competencia hacia el interior solía estar polarizada y todos los equipos medianos querían ganarle a los fuertes, que era motivo de orgullo poder disputar un partido en el gimnasio pues eso garantizaba la presencia de público aunque fuera poco, que con todas las diferencias y contradicciones que hubiera, todos estaríamos unidos apoyando a cualquier equipo o selección que nos representara y si era contra León, con mayor razón. Desconozco el panorama actual, prácticamente desde el cambio de sede a la deportiva Sur; critiqué la supuesta razón de que ello le daría mayor difusión a la disciplina, lo cual no he percibido y eso que tengo de regreso ya casi cinco lustros, al parecer tuve razón al suponer que el cambio obedeció a la comodidad del dirigente en turno. Salud.

Beto

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