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| El mago de Riga. Foto: BAER |
Judío de nacimiento siempre pensó que estar a la ofensiva todo el tiempo le permitía ahorrar tiempo tanto en la apertura como en la parte final, dejando lo más interesante y entretenido en la parte media; lo anterior lo menciono porque, al ser parte de un pueblo acostumbrado a victimizarse a pesar de su pasado bélico, no parece razonable que disfrutar presionar a sus oponentes en el ajedrez. Sus batallas fueron épicas para sus contemporáneos convirtiéndose en un referente para aquellos que deseaban revolucionar sus respectivos juegos; fue un eslabón más en la larga cadena de grandes jugadores soviéticos que transformaron al juego en un motivo de prestigio institucional al nivel de otros deportes como aquellos insertados en el mundo olímpico.
Es posible que Tal, como sucede con casi todos los genios, haya sido considerado como un adelantado a su tiempo pero, ¿eso significa que debió vivir en este siglo? ¿Sería considerado como una persona normal? Supongo que no, un genio lo es en cualquier época y Sócrates, Newton y otros muchos más podrían dar fe de ello y posiblemente el que sean considerados «adelantados» sea porque no tienen que esperar diez años después de sucedido un fenómeno para poder explicarlo; para un jugador de ajedrez debe ser algo cotidiano el escuchar que se use esa palabra respecto de su persona, lo que presumiblemente los mantiene en perpetua presión provocada tanto por sí mismos como por aquellos que quieren destronarlos de sus puestos de privilegio, trasladándola a su vida cotidiana.
Mijail Tal, al parecer, vivió su etapa de campeón mundial con la tranquilidad que ya no se ve por estos días, Carlsen podría constatar mis palabras dado que, como hijo de sus tiempo, vive expuesto a las redes sociales y sus partidas ya ni siquiera deben esperar veinticuatro horas para ser difundidas. Pero son otros tiempos y lo bueno de ellos es que ahora es posible revivir las partidas de antaño con la ventaja de que hay alguien que va a comentarlas, facilitando con ello su comprensión y el aprendizaje; junto con lo anterior, resulta interesante saber cómo es que los jugadores de antaño vivían el ajedrez, los motivos de su apasionamiento y las consecuencias de su inmersión en ese mundo que Mijail Tal también dominó. Salud.
Beto

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