jueves, 6 de junio de 2024

Una morsa no amaestrada

Y sobrevive fuera del océano. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- No los exhibe, pero tiene unos colmillos para explotar el tablero, que seguramente quienes lo han enfrentado se han llevado una muy buena impresión de la experiencia; Manuel es su nombre de pila y tiene un cuadrado como centro de operaciones y pretexto para crear contenido sobre un juego-deporte que pretende desmitificar, lo más atractivo de su canal en You Tube es que trata los temas del ajedrez con la mayor familiaridad, como si de una plática de café se tratara, digamos que eso es lo que en realidad hace con su camarógrafo Pontón (el segundo del que tengo conocimiento de su existencia), lo segundo bueno es que no teme emitir su opinión, confiando no sólo en lo que dice sino también en el criterio de la gente que se toma el tiempo de ver y escuchar lo que tiene que decir.

Resulta obvio que morsa se debe a su aspecto (el bigote ayuda), su expresión amable, casi caricaturesca, le infunde un aire de confianza que casi nos hace creer ciegamente en lo que dice, algo así como cuando te topas con el chavito estudioso de la cuadra que es el que te explica los problemas de matemáticas un día antes del examen y lo hace tan bien, que no dudas en volver a consultarlo. Sus videos son amenos a pesar de usar una cámara semifija, ya que su lenguaje es tan común que a cualquiera le podría interesar el jugar ajedrez; incluso el lenguaje técnico parece tan sencillo cuando él lo pronuncia, sólo hay que poner atención. Hay un grado de travesura en lo que hace, se nota en su expresión cuando le cuenta a Pontón sus partidas.

Resulta interesante poder hacer una comparación imaginaria del cómo un jugador de nuestra época vive el ajedrez respecto de otro, por ejemplo, de finales del siglo XIX; se me ocurre que un punto de arranque podría ser José Raúl Capablanca, por tratarse de uno de los jugadores de los que se tuvo algo semejante a una cobertura masiva. Este cubano de nacimiento tuvo un seguimiento comparable a lo que en nuestros días identificamos como una estrella de rock, su fama trascendió casi todas las fronteras y se posicionó de inmediato (al ritmo de entonces) en la memoria ajedrecística popular; a decir de algunos, si hubiera vivido en estos tiempos, las redes sociales estarían inundadas con sus partidas a la misma vez que su vida personal.

Pero, buen hijo de su tiempo, Manuel Morsa aprovecha la oportunidad que brindan las redes sociales para difundir el juego que le apasiona practicar; voy a permitirme especular un poco, me lo imagino viviendo en una de esas colonias de gran tradición de la ciudad de México, con un gran grupo de amigos que lo aprecian porque tiene varias historias que contar, estudioso de lo que le rodea y con un rasgo que parecería contradictorio para alguien adicto a aprender, es extrovertido. Lo anterior se apunta a ser la causa por la que sus videos sean tan atractivos, ya que además hace que la información que maneja sea muy cercana a quienes lo escuchamos y quizá, sólo quizá, esté explotando un rasgo que nos define como sociedad, usa un tono al hablar que lo que dice parece chisme. Salud.

Beto

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