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| Igual que en el béisbol, el voleibol pudiera tener un lenguaje propio. Foto: BAER |
Empezaremos por identificar las zonas de las cancha; los viejos jugadores recordaremos que el saque se realizaba desde la parte inferior derecha (si imaginamos ver el terreno desde arriba y la red es la parte de arriba), dividida en seis partes iguales, ésa sería la zona 1, la parte superior derecha la 2, la media superior la 3, la izquierda superior la 4, la inferior izquierda la 5 y la media inferior la 6; de la misma manera, pondremos número a las jugadas básicas que son alta (1), media (2) y corta (3), adicionaría la que en Jalisco llaman «metro» (4) que es una bola que se levanta entre la corta y la media y la famosa tendida (5). Si fuera posible, también tomaríamos en cuenta al zaguero (6) con lo cual tenemos un buen número de combinaciones para poner claves.
Por lo tanto, si quisiéramos codificar una jugada, también distinguiríamos la posición (ataque) de la zona (defensa) para obtener el orden posición-balón-zona; un 425 significaría posición 4, bola media, zona 5, es decir, atacar en diagonal con una jugada semirápida. La narración del voleibol se simplificaría de tal manera, con la ayuda de algunos gráficos, que todo el mundo la entendería, con un poco de paciencia para instruir el espectador. Lo mejor de todo es que dejaríamos de escuchar comentarios insulsos como explicaciones a medias de lo que es un líbero, de cuándo se integró al voleibol al circuito olímpico, de que se juega con seis en cada equipo y demás obviedades que seguramente los aficionados ya sabemos desde hace mucho.
Es tiempo de que las narraciones voleibolísticas se profecionalicen de tal manera que toda la comunidad que seguimos este deporte, podamos hablar de lo mismo en los mismos términos, logrando además, aportar nuevas concepciones de tácticas o tendencias en los sistemas de juego; es importante tomar en cuenta esta opción puesto que el entender todo lo relacionado al tema, evitaría falsas expectativas en cuanto a las posibilidades que tuviera un equipo o una selección en sus respectivos torneos, quizá también dejaríamos de valorar los esfuerzos individuales por encima de los colectivos, dado que éste como muchos otros juegos de pelota, son deportes de conjunto. En definitiva, un código y un lenguaje propios, allanarían el camino al entendimiento. Salud.
Beto

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