jueves, 20 de junio de 2024

El atractivo plástico

No importa qué actores sean, siempre
habrá belleza en las jugadas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Pareciera que el ballet pasó su cadencia y la fuerza de sus movimientos al rectángulo naranja (a veces azul) hay coreografía que debe aprenderse y ejecutarse casi a la perfección, casi se pueden escuchar cómo cuentan los tiempos en los que deben ejecutar los pasos para lograr hacerlos al mismo tiempo, al igual que los saltos, los desplazamientos, las rodadas, en fin, todo lo que se utilice para mantener el balón en el aire. Los entrenamientos son fundamentales pues son los periodos en los que nuestros sentidos se adaptan a percibir tiempos y distancias de compañeros y adversarios, como si de un gran espejo se tratara; tres toques hacen un compás que todo el mundo entiende, aunque no está exento de síncopas y entretiempos que evitan la de sí, escasa monotonía.

Las fotografías resultantes de cada jugada capturan la belleza implícita del juego con el balón, un segundo congelado y arrebatado a la eternidad; los brazos extendidos, las piernas firmes en la duela, las miradas fijas en el ataque contrario, no importa cuántas veces se repitan, cada una tendrá su sello personal. Si un partido se transforma en un universo paralelo, el aparente caos aísla a los a los jugadores en una burbuja donde al final, independientemente del resultado, todos los involucrados encuentran cierta paz. No podría ser de otro modo después de las descargas de adrenalina producidas en la disputa de cada punto; las sensaciones acumuladas por mínimo veinticinco tantos en tres, cuatro o cinco sets encuentran por fin en el pitazo final, el desfogue aliviador.

Ya he mencionado que el voleibol es una mezcla de deporte y danza, en la que también la coreografía muestra la jerarquía que presenta cada equipo pues, usa las zonas de la cancha para tal cometido; dadas sus características, tantas las dimensiones de la cancha como la altura de la red, los sistemas de juego priorizan la cobertura de las zonas a características de los jugadores con los que se cuenta, ya sea adjudicados como en una escuela o seleccionados como en un equipo profesional. Algunas veces, al entrenar, uno debe tocar un poco de genialidad al no encontrar fácilmente la fórmula para hacer que seis individuos funcionen como equipo y como el genio no es una mercancía que pueda adquirirse en la tienda de la esquina, lo único que queda es apelar al arte.

Y porque cada quien habla de la feria como le va en ella, no concordaré con los que dicen que el fútbol es el deporte más bello del mundo, disentiré no porque vaya a atreverme a decir que lo es el voleibol, ¡líbreme el Olimpo de tal osadía! Sino porque todos los deportes son bellos, la diferencia está en el gusto personal. En el fondo, cada disciplina trata de lo mismo, de anotar más puntos que el contrario para ser declarado vencedor; se dice que la belleza está en los ojos de quien la observa, pero hay evidencias que no escapan a la apreciación de la comuna que, desde la tribuna o desde la pantalla, comprende los esfuerzos y las intencionalidades con las cuales cada movimiento y cada desplazamiento frente a la red, roban un poco de la belleza de este mundo. Salud.

Beto

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