jueves, 29 de agosto de 2024

Como gato

Un voleibolista debe mantener
movimientos felinos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Como mucho de lo que hemos visto transformarse de malo a bueno, el estirarse también sufrió esa transformación con base en la laxitud de algunas normas de urbanidad, pero lo malo no estaba en el hecho o en el lugar en el que se hacía, sino en la falta de una explicación coherente del porqué, en ciertas circunstancias no debía hacerse. En estos días he tenido la oportunidad de ver unos videos relacionados con la salud física desde la óptica de la prevención y el estiramiento pasó a ser una acción fundamental para el buen funcionamiento de los músculos; un movimiento elemental y básico que no requiere más que la satisfacción de la sensación de entumecimiento, pero que parece más complejo de lo que se presenta. Supuestamente, descomprimimos articulaciones, evitamos contracturas, liberamos el tránsito sanguíneo y ponemos en acción las conexiones sinápticas, lo que es mucho para un estiramiento.

Aprender de la naturaleza es primordial ya que básicamente estamos hechos de lo mismo, en diferentes proporciones, pero si un gato que está hecho prácticamente de cartílago necesita estirarse, con mayor razón todos los animales que tenemos por estructura un sistema óseo; no es para menos, los cuidados que requieren nuestros huesos deben empezar a realizarse desde edad temprana pues, fuera de lo que pudiera pensarse, es la inactividad lo que los atrofia, al igual que a todos los demás sistemas que componen nuestro cuerpo. Por supuesto, la actividad debe estar planeada y ser acorde a nuestra edad con el componente del convencimiento de que debe ser para toda la vida; la previa de cada rutina es, sin duda, el estiramiento. El ritmo pausado (otro término que será relativo a la edad y a la condición física de los ejecutantes) indicará a nuestro cuerpo que debe prepararse para movimientos más intensos.

Nuestro sistema óseo no funciona como el de los felinos precisamente porque es hueso y el de ellos es mayormente cartílago pero, en aras de la salud, entenderemos que todos podemos hacer uso de cierta flexibilidad proporcionada por los colchoncillos en las articulaciones, lo que nos permite movernos con cierta soltura en cualquier situación y, aunque es inevitable su desgaste, hay ejercicios que nos permiten conservar en buen estado nuestro cuerpo por el mayor tiempo posible. Los primeros lugares donde nos damos cuenta de que las cosas no son como solían ser y alcanza a preocuparnos, son las manos pues sin ellas en buen estado, los accidentes se multiplican volviéndose un riesgo para nuestra integridad y la de los demás. Mientras somos jugadores activos, al tener en las manos la principal herramienta para participar en varios deportes, principalmente el voleibol, las molestias o dolores en ellas suelen pasar rápido.

Para los que pertenecemos a la categoría sub-sesenta y dos, estirarnos debería ser como una conquista sindical con carácter de obligatoria por las mañanas, llevando un registro de las articulaciones involucradas en la tarea o, un derecho irrenunciable al que todos deberíamos acceder con tutoriales en You Tube. Es cierto, nada que sea a fuerza es atractivo para nadie, pero veámoslo como una sugerencia simpática para emular al tío panzón que se jacta de nunca padecer de dolores de espalda, posiblemente porque se la pasa estirándose en todos lados; bueno, les concedo que no resulta atractivo ver estirarse a nadie que no nos guste o con quien tengamos algún problema, pero eso se soluciona cerrando los ojos o volteando para otro lado, si acaso no ubican a alguno que no les agrade en ese predicamento, cuidado, quizá sean ustedes. Dejándonos de estéticas emergentes, estirarnos de vez en cuando puede evitarle algo de estrés a nuestro cuerpo. Salud.

Beto

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