jueves, 1 de agosto de 2024

Complemento escolar

Sí, no es su labor primordial, pero
pudiera ser. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Tan importante como el reclutamiento es la formación de jugadores, algo que habíamos dejado de lado en las escuelas pues pensábamos que cada quien aprendería a ser jugador cuando ingresáramos a un equipo, además, pocas instituciones educativas dan importancia a la formación deportiva como para pensar que dentro de sus instalaciones se gesten atletas de alto rendimiento, pues si de casualidad llega a destacar alguno, claro que se colgarán la medalla sin mérito. Por otro lado, las que sí trabajan sobre la base de una actividad física importante, no se esfuerzan demasiado en dar a conocer los logros de sus atletas, lo que nos deja la imagen de que a las competiciones de alta jerarquía llegan por generación espontánea, pues no hay seguimiento.

Al interior de las aulas se escucha todo el tiempo «mente sana en cuerpo sano» y empezaré a preguntar por lo evidente, entonces ¿por qué tenemos una epidemia de obesidad? No podemos alegar falta de información, quizá haya todo lo contrario, además de que la que escuchamos tiene la calidad de un anuncio de clavos y la efectividad de la venta de helados en invierno en Alaska. La educación física en las escuelas, en mis tiempos de primaria, se limitaba a realizar algunos movimientos de calistenia, una noción de los deportes más difundidos y párele de contar, la alimentación siempre estuvo en segundo plano y se basaba en una melodía publicitaria «aliméntate sanamente comiendo todos los días leche, carne y huevos, complementados con Choco Milk» para crecer sanos y fuertes según ellos.

Dicha formación se ha restringido por la figura de la beca deportiva; crear jugadores en cualquier deporte le cuesta dinero a las instituciones y, si a las que se supone debería ser una parte natural y obligatoria no les atrae del todo, mucho menos a las escuelas que realmente ven a la actividad física como un mero trámite. Las instalaciones suelen ser un problema pues en la mayoría de las instituciones educativas viejas o de reciente creación, rara vez poseen los terrenos adecuados para una cancha ya no digamos de fútbol, ni siquiera de voleibol; en las creadas por el Estado en la década de los setenta, al menos las proyectaron con una cancha de básquetbol, hasta en zonas rurales donde lo que se jugaba era béisbol.

Ahora más que nunca, la máxima griega «mente sana en cuerpo sano» adquiere mayor relevancia por las tendencias a la hipertensión y a la diabetes junto con el marcado sedentarismo al que nos hemos sometido, causas por las que padecemos como país, de obesidad mórbida. Varios podríamos pensar que mientras nuestra cintura no mida más de cien centímetros o que la figura que vemos en el espejo no nos sea del todo desagradable, no tendremos problema, sin embargo, la extrema indulgencia con la que nos tratamos en lo personal y unos a otros, nos impide ver la trampa en la que nos encontramos y las voces de alerta sobre los problemas de salud que podríamos enfrentar parecen insulsas; sería bueno al menos, deshacernos del mito del «gordito feliz». Salud.

Beto

No hay comentarios.: