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| No es la foto, pero ellas comprenderán. Foto: BAER |
Pero la historia no trata de mí sino del equipo que, con trabajos, se conformó y miren que el soportarme como entrenador no es cosa fácil; así pues, el primer obstáculo que debían solventar mis futuras pupilas era yo, ya que tenía la peregrina idea de que sólo me quedaría con lo mejor. Lejos estaba de imaginar que ese «mejor» no era más que un puñado de chamacas, muy entusiastas eso sí, que soportaron estoicamente la primera sesión y sobresalieron de las casi cuarenta que llegaron ese día, sólo que hubo un evento que no me gustó, así que mostré mi inconformidad en el momento en que me pareció detectar una indisciplina, si tenía razón o no, no lo sabré exactamente, pero estoy seguro de que mi exabrupto me hizo ganar cierto respeto pues, mal visto, como la diferencia de edades entre mis potenciales pupilas y yo era muy poca, eso pudo detonar algunos malos entendidos que no deseaba dejar pasar en mi primer empleo remunerado.
Trabajar con un equipo tan limitado en número, me permitió ver la riqueza en cuanto a empeño y ganas de hacer las cosas, seguro era que tenían nociones del juego, sin embargo, los fundamentos que presentaban debían ajustarse para que su control del balón fuera óptimo, lo cual logramos en un tiempo razonable para intentar el juego de grupo. Esa parte nos costó más trabajo porque la lógica de la técnica no parecía concordarles con la táctica, lo que debo aceptar es que no había explicado claramente lo que deseaba que hicieran por concentrarme en sacar el mejor provecho de lo que tenía a la mano; lo admirable es que esa etapa también la aguantaron hasta que me di cuenta de mi error, debía adaptar una táctica acorde a sus facultades y no al revés pues, por supuesto, no contaba con un promedio de 1.90 m de estatura ni 2.80 m de alcance, pero lo suplieron con corazón.
Fueron aproximadamente dos años los que las tuve bajo mi dirección técnica; un equipo, porque sí logramos conformarlo como tal, que nunca se amilanó frente a escuadras más fuertes, que al parecer tenía claros sus alcances, que también sus múltiples ocupaciones nunca fueron un obstáculo para cumplir con el equipo y, lo principal, me hicieron crecer como entrenador. Sé que así como lograron llevar a buen puerto su periodo como voleibolistas preparatorianas, habrán cumplido con sus propósitos en cualquiera de los ámbitos en que se hayan insertado; tenían buenos cimientos y el deporte sólo fue un apoyo para asegurarse de que los caminos que escogieron eran los adecuados para su pleno desarrollo. Yo seguí entrenando en esa escuela, incluso me hice cargo de las selecciones de todos los niveles que tenían, fueron muchas satisfacciones con ellas, pero ese primer equipo me dejó marcado de por vida. Salud.
Beto

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