jueves, 9 de enero de 2025

Acoso

El inadaptado no sabe distinguir límites. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Somos un país de carentes en muchas formas, pero hay cada desadaptado que de plano rompe con todos los  esquemas; y tenía que ser en el marco del fútbol donde se manifestara un fenómeno de acoso y claro, no es por la esencia del juego, sino porque por lo general, una parte de su público siempre se ha manifestado de manera irrespetuosa, no nada más en nuestro país, sino en todo el mundo. El fútbol femenil empezó posiblemente como un experimento social al que los organizadores no le daban más allá de tres años de vida; lejos estaban de suponer que sería todo un bombazo a pesar de mantenerlo a la sombra del varonil y supeditado a las necesidades de éste, tanto así que el tratarse de un público que se comportó a la altura de las circunstancias, no tomaron las medidas de seguridad pertinentes para salvaguardar la integridad de las jugadoras dentro y fuera de las canchas del país.

Dos casos hay de acoso a jugadoras, algo insostenible por parte de la liga y los equipos que, tras las pesquisas y la identificación de uno de los casos del acosador, la única solución que se les ocurrió fue expatriar a las jugadoras; Scarlett Camberos (América) y Lucía Yáñez (Puebla) tuvieron que soportar que dos inadaptados estuvieran molestándolas por algún tiempo hasta que no les quedó otra opción que abandonar el país, la primera en el 2023, aunque está de regreso desde el torneo pasado y la segunda en noviembre del 2024. José Andrés Martínez Hernández, identificado como el agresor de la jugadora del América y de otras de la misma escuadra, sólo fue sancionado con arresto domiciliario por treinta y seis horas, según la revista Proceso en su nota del siete de julio de 2023, por agresiones mediate redes sociales y que, al parecer, siguió haciéndolo en contra de otras jugadoras.

En su nota del cuatro de octubre de 2024, la cadena TUDN, señala que Lucía Yáñez «recibió diversas amenazas e incluso apedrearon su casa y la directiva del Puebla no ayudó a la jugadora», por lo tanto, queda una pregunta en el aire, ¿por qué, en pleno siglo XXI, sigue habiendo diferencia en el trato hacia las mujeres atletas? Una respuesta involuntaria sería la gestión de la anterior titular de la CONADE, Ana Gabriela Guevara que se limitó a poner trabas a los atletas, principalmente si eran mujeres (coincidencia o no), pero lo peor de todo, eran las respuestas que daba y si una mujer no era capaz de ver por el bienestar de otras, ¿qué podemos esperar de los hombres dirigentes en esta sociedad machista? Así entonces, si no se tiene asegurada la estancia de una trabajadora deportiva en cualquiera de las ligas existentes en la especialidad femenil, no podremos ver que éstas se desarrollen de la mejor manera.

No, no digo que por esa causa precisa hayan acosado a las jugadoras nombradas, sólo que eso ilustra el hecho de que hay poco apoyo para las atletas profesionales en el país; al día ya no es posible dejar pasar eventos como los sucedidos a Scarlett y Lucía (los conocidos) y quién sabe a cuántas otras que o guardaron silencio o nunca se les dio seguimiento. Un esquema de apoyo sin necesidad de intervención física, podría ser el aprovechar la virtual cercanía que ofrecen las redes para no sólo publicar fotos y/o comentarios sobre la belleza de las jugadoras, sino mostrar que se trata de seres humanos, no de mercancías que cualquiera puede adquirir porque se les da la gana, ni mucho menos que ellas estén disponibles. Hay rasgos de egocentrismo rampante que no reconocen los límites ni el derecho de los demás a vivir en paz, rasgos éstos de un fracaso educativo. Salud.

Beto

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