jueves, 2 de enero de 2025

Aprendemos de lo cercano

Tampoco sabemos cómo se cuidan
esas cosas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es posible que no guardemos en la memoria la primera vez que pateamos un balón, posiblemente porque lo hicimos mal empezamos a caminar, lo cual es lógico dado que a la mayor parte de nosotros nos gusta el fútbol y nada hay más emocionante que ver la primera patada de nuestros vástagos y ahora, con todo lo que vivimos, ya no hay restricciones para que lo mismo suceda con las niñas; claro está que si los padres optan por otros deportes, serán ésos los primeros que de niños tendremos todos como referencia, parafraseando a don Fernando Marcos, el gusto entra por lo que tenemos más a la mano. Posteriormente, por influencia de otros familiares y amigos optaremos por otros o nos mantendremos en la misma disciplina, por supuesto, a los que nos gustan los deportes en serio, experimentamos con raquetas, arcos, pelotas diversar, mesas y cuanto sirva para mover el cuerpo y descubrir cuáles serían nuestros límites.

En palabras sencillas, los hijos de futbolistas probablemente serán futbolistas, los de basquetbolistas, basquetbolistas, los de voleibolistas, voleibolistas y así con cada deporte existente, sin dejar de lado la poco usual multidisciplinariedad; en la cuadra donde crecemos influirán también los amigos y el entorno, es decir, si cerca se encuentran juegos mecánicos o aparatos de ejercicio que alguno sepa utilizar, posiblemente se abrirá el interés genuino por la gimnasia o el pentatlón o si los recursos son buenos y la familia es asidua a un club privado, quizá la opción sea el tenis. No existe, por así decirlo, el interés espontáneo, siempre debe haber una referencia directa, preferentemente por estar en el lugar donde se realizan las actividades, aunque puede suceder que el interés surja por medio de información como ha sucedido en varias épocas con las artes marciales.

Y pues, ¿a quién no se le antojó por un instante tirar patadas, carajazos o un buen jab al ver en el cine a Bruce Lee o a Rocky Balboa? Claro, hasta comprobar que los golpes podían venir de regreso, pero con las especialidades que parecieran inocuas, también podemos pasar el mismo proceso por ejemplo en su tiempo, al ver los resúmenes especiales de los goles de Hugo Sánchez o los ponches de Fernando Valenzuela o los cierres espectaculares de Ernesto Canto y Raúl González en marcha, las entradas al agua de Carlos Girón y Jesús Mena en clavados o los blancos perfectos de Alejandra Valencia, Ana Paula Vázquez y Aída Román en tiro con arco y hasta me aventuraría a afirmar que hubo modas por las cuales los deportistas tuvieron una atención especial, lo malo es que, como cualquier moda, así como aparecieron se esfumaron, por no contar con una estructura definida.

Por otra parte, los entusiasmos acerca de deportes a los que solemos ver como pasatiempos exóticos, duran lo que tienen de vida sus herramientas que, por lo general, suelen ser de baja calidad, por ejemplo, el badminton; hasta ahora no he conocido a alguien que compre raquetas y «gallitos» buenos y los que suelen comprar se los llevan a la playa para después guardarlos en un armario y no volver a verlos hasta un día de limpieza profunda, si es que no habían llegado rotos del viaje. Lo mismo pasa con el boliche, el patinaje sobre ruedas, la gimnasia artística, el nado sincronizado y cuanto deporte se les ocurra que no sería tan cercano por una simple razón, no se les difunde en los medios de información, la razón última de esto es que las asociaciones y ligas de esas disciplinas no pagan para aparecer en las pantallas. Salud.

Beto

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