jueves, 16 de enero de 2025

Nuestros ultramarinos

La tónica será la misma por algún tiempo,
Europa prepárate. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- He estado dedicando este espacio a la crítica del único deporte que parece ser negocio en este país, en detrimento de los demás que tendrían más posibilidad de desarrollo en localidades medianas y pequeñas como alternativa de entretenimiento, además como un nicho para la actividad empresarial de dichas poblaciones; también he afirmado que la necesidad primaria para lograr que despeguen está en resolver la falta de difusión y en lo que respecta al voleibol, resulta una prioridad emergente. Hay lugares, es cierto, donde es muy importante y aunque sean pocos, suelen proveer a los combinados nacionales de valiosos elementos que logran acaparar las miradas de aquellos que seguimos sus participaciones en el extranjero, como es el caso de Melanie Parra en los Estados Unidos por citar un ejemplo en nuestro continente.

Los más destacados en el profesionalismo deben migrar a Europa o Medio Oriente para poder vivir de su deporte, lo cual acentúa la desigualdad prevaleciente con respecto del balompié; ya lo tocamos en otras ocasiones, no es que haya poco interés en el voleibol, lo que no hay es la difusión y el círculo se cierra cuando vemos que en las ligas o asociaciones lo que prevalece es la desconfianza cuando surge una propuesta local para dar a conocer al público lo que hacen y han hecho a lo largo de su existencia, por lo cual, los jugadores con posibilidades de emigrar, lo hacen sin titubear, pues aquí se perderían en un mar de ignorancia. No tengo datos comparativos sobre el número de elementos que juegan en el extranjero y son titulares en sus equipos, pero puedo asegurar que son más que en fútbol.

Así entonces, Samantha Bricio, Jocelyn Urías, Andrea Rangel, Sashiko Sanay, Alejandra Segura, Cecilia Ríos, Ivonne Martínez y Seomara Sainz tuvieron que salir a Europa o Medio Oriente a jugar y, en proporción, su número supera a cualquier disciplina que tengan en mente quienes además, no van a calentar la banca y juegan de titulares en un muy buen nivel. Samantha Bricio sigue siendo la principal referente no sólo por el pundonor con el que juega, sino que ha dejado constancia de su calidad en Italia, Turquía y China, lo que la convierte quizá en la más grande trotamundos de la actualidad, a reserva de que comparemos la trayectoria de otras jugadoras ya en el retiro, quizá sea la que más ha viajado por todos los continentes en la historia del deporte nacional. Podríamos decir que sin la participación de todas ellas en el extranjero, no habría desarrollo en el voleibol nacional.

Porque al menos en México, sabemos que es muy difícil tener transmisiones continuas de torneos, ya no se diga de las principales ligas del mundo, por lo tanto, al no tener tampoco esas referencias, el voleibol mexicano ni siquiera aparece en un listado de posibles transmisiones en las cadenas de televisión, algo que yo he mencionado cada vez que tengo oportunidad. Por otro lado, tampoco puedo preciarme de que hayamos hecho un pedido formal para que nos dieran el servicio pero en mi defensa, antes de que me apliquen la cuatrotera «¿dónde has estado..?», les diré que considero este espacio como mi pequeña contribución para la difusión de una disciplina que, espero, tenga una mayor atención y «con la conciencia de haber hecho lo que se pudo, me despido hoy, que hagan más los que más puedan». Debo recordar al autor de estas palabras. Salud.

Beto

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