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| Hay que hacer que se les antoje difundir el voleibol. Foto: BAER |
Seguramente descubrirán que fue porque tuvieron la suficiente información a la mano para encender su curiosidad primero, luego su interés y por último, su gusto; además esa información no llegó de una única vez, sino que fue repitiéndose con la periodicidad que los recursos de los productores permitían, para que la variedad en los mensajes y los medios de difusión la hicieran más atractiva. El mundo deportivo profesional entiende la mecánica del uso de mensajes continuos para mantener el interés del público en sus productos, de un público nacional o internacional quiero decir, porque los públicos locales, respecto de sus equipos, suelen utilizar medios alternativos y dada su afición, no requieren de demasiada repetición de mensajes, aunque siempre se siente bonito que la escuadra propia sea anunciada en cadena nacional.
Dicen los clásicos que santo que no es visto, no es venerado, lo que he dicho en varias ocasiones y de diferentes formas, pero siendo optimistas, imaginemos que alcanzamos cierta madurez económico-comercial y tenemos la suerte de dar seguimiento constante a alguna de las ligas fuertes de Europa, donde militen las mexicanas, así como le hacen con los futbolistas aunque estén en la banca. No debería ser problema porque al menos el primer cuadro de la selección nacional mayor juega fuera y los derechos de transmisión deberían ser más baratos que los del fútbol español, alemán o de los Países Bajos; después del béisbol, el básquetbol y el fútbol americano, el voleibol está hecho para ser transmitido por televisión pues al igual que aquellos, tiene periodos bien definidos para insertar anuncios comerciales sin problemas y si eso no es atractivo, no sé qué lo sea.
Pensándolo bien, no se trata de que haya nuevos jugadores o nuevos aficionados para el voleibol, sino crear la afición en los medios, por así decirlo, hacer publicidad a la inversa o lo que es lo mismo, hacerles ver que estamos interesados en transmisiones de voleibol. El meollo del asunto está en el cómo, puesto que supongo, no habrá entre nosotros los simples mortales alguien con la capacidad económica suficiente como para llevar a cabo una campaña global de difusión en los medios tradicionales pero, ¿qué tal si pensamos en las herramientas actuales? Dar seguimiento a las redes sociales dedicadas a la difusión del voleibol sería un buen comienzo y opción para marcar una tendencia, si acaso, a las de las ligas italiana, turca y norteamericana que son las que más información aportan, de lo que he visto hasta ahora. Salud.
Beto

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