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| ¿Por qué, si tenía la oportunidad de jugar en los Estados Unidos, la rechazó?. Foto: FB |
Es muy cómodo apoyar o criticar a distancia y, a riesgo de caer en lo mismo que intento señalar, afirmaré que el enfoque que a venido usándose para medio aceptar «estos cambios revolucionarios», está totalmente fuera de proporción según el contexto en el que se ha colocado eso que llaman lo no binario; las diferencias que hemos establecido más allá de las de imagen, cada día pierden nitidez en las «fronteras», peor aún, cuando pretendemos tener los elementos suficientes para cambiar radicalmente hacia el lado opuesto al que pertenecemos, tomando ventaja con los remanentes o con los sujetos de victimización como el citado Nguyen o la actriz Ellen Page respectivamente, pero creo que ninguno de los dos, como todos aquellos que optaron por lo mismo, tenían idea alguna de las implicaciones que se les vendrían encima.
El principal motivo de riesgo es la condescendencia, una especie de azúcar que va carcomiendo el interior de la persona que la consume; endulzar el oído de alguien diciéndole que hace bien, aunque sepamos que lo que están metidos no va a terminar muy bien; en cada caso de cambio de identidad, aunque sea eventual y no dure mucho tiempo, invariablemente terminará en un aislamiento al que ninguno tuvo tiempo de prepararse, por ejemplo, ¿alguien sabe por qué Armando (Libertad) Palomo tuvo que dedicarse al activismo social? Pues bien, a pesar de los ejemplos, todavía hay personas como el voleibolista Tuyen, del Ninh Binh y de la selección vietnamita (supongo) quien con todo y su fuerza bruta, fue derrotado por tres sets a cero, por el conjunto brasileño Praia Club en el Campeonato Mundial de Clubes de China el año pasado.
El que le permitieran a ese equipo participar, debió ser porque, ni el Ninh Binh ni su federación, pertenecen a la FIVB; lo anterior se contrapone a la solicitud hecha por el señor Mark Bernard de otorgarle una beca para los Estados Unidos por cuatro años misma que el vietnamita rechazó. Esto anterior no cuadra con la exigencia hacia el periodista Tailandés de la AVC, Prechachan Wiriyanupappong, de disculparse por llamarlo «hombre» pues, si en realidad fuera una mujer, no hubiera rechazado la beca que se le ofrecía. Lo lamentable del asunto y de los casos similares a éste, es que los que lo protagonizan terminan aislándose de la práctica que quieren realizar, como el caso del boxeador Imae Khelif quien desde el pasado mes de febrero, se supo que ahora se dedica al modelaje. Casos en que la fuerza bruta no sirve de mucho. Salud.
Beto

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