jueves, 10 de abril de 2025

El voleibol femenil

La comparación de fuerzas está en lo mental,
cada uno en su categoría. Foto: BAER

Irapuato, Gto.

1. Importancia de la categoría. Hace ya décadas que hemos sido testigos de la emancipación de las mujeres, tema a todas luces dentro del esquema económico individualista que con ello suma mano de obra en áreas que antaño se consideraban exclusivas para hombres, fuera de la cocina, la máquina de coser y la limpieza doméstica; su paulatina inclusión a las actividades laborales se ha dado en forma de espiral, según la urgencia de cada época. En lo referente al deporte, el voleibol en nuestro país, tuvo la suerte de ser considerado un juego para mujeres, por lo que no se vio contaminado por la mano varonil, aunque siempre ha existido ese voleibol. ver a mujeres jugar es importante porque, aunque no lo parezca, se trata de un universo aparte donde aún es posible ver la esencia de una actividad que requiere de una inteligencia especial.

2. Espíritu y fortaleza. El deporte femenil no es lo mismo que el varonil (al cielo gracias), su observancia requiere de no distraerse en tratar de obtener resultados por medios que no le atañen; trabajar con mujeres suele ser muy satisfactorio en cuanto a que su emotividad está a flor de piel todo el tiempo y razonar con ellas es una suerte de montaña rusa en la que la monotonía nunca tiene cabida. Algunas veces las hormonas hablarán por ellas, pero creo que es parte del encanto y fuente de su agresividad en la cancha, que siempre es útil; otro punto a favor es que las mujeres alcanzan un entendimiento de equipo más rápido que los hombres siempre y cuando se les explique de acuerdo a su lógica, porque las jugadas pueden ser mecánicas, pero el razonamiento no.

3. Mismo deporte, diferente visión. No se puede negar que entre las mujeres hay un sentido competitivo que expresan de formas distintas, que podrían pasar inadvertidas para nosotros los simples mortales; por supuesto, han sabido adaptarse a los formatos masculinos de expresión, pero sólo como una manera de no excluirnos de su dinámica. Querer ganar es un rasgo humano, pero a diferencia de los hombres, para las mujeres nunca es «como sea» o «a como dé lugar», las formas son muy respetadas y la «guerra» sólo se produce dentro de la cancha, pero sí puede darse en vrios capítulos. La misericordia es para los servicios dominicales, si hay la oportunidad de anotar sin recibir un tanto en contra, así se hará, porque si el contrario es más débil, no es su culpa.

4. ¿De qué trata la igualdad? Hace algunos días volví a ver un video donde presuntamente se dan las razones por las cuales el deporte femenil no compite con el varonil, haciendo un ejercicio algo tramposo al mostrar escenas de un partido de fútbol entre la selección norteamericana femenil, número uno del mundo, contra un combinado varonil de la décima división inglesa; al minuto catorce del primer tiempo, ya iban siete a cero en favor de los hombres. En otro ejemplo, tres jugadores profesionales, daban cuenta de todo un equipo de mujeres por un marcador similar. Lo que hay que notar es que lo que debía ser una comparación de deportes como conceptos abstractos, se convirtió en un circo mediático donde las mujeres evidentemente no tenían oportunidad de competir. La igualdad está en las oportunidades. Salud.

Beto

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