jueves, 17 de abril de 2025

La juventud acumulada

Con los años entendemos qué es la pérdida
del tiempo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.

1. Nuevos bríos, viejas dolencias. Los inicios de vacaciones suelen facilitarnos el planear series de rutinas ya sea en pistas, canchas o gimnasios que sabemos, tenemos a la mano quienes no salimos de la ciudad; no es que no queramos, es que son días de guardar. Lo que en verdad se impone es enfundarnos en ropa deportiva, calzarnos los tenis, encontrar e inflar el balón e ir en pos del espacio en el que encontraremos un poco de juventud que derrochar; subrayo poco, porque no creo que a estas alturas (al menos yo) no tendremos más energía que la que queda, lo digo sin resignación, por el contrario, lo hago consciente de que no será lo mismo que hace cuarenta años cuando los calentamientos parecían accesorios y los partidos pasaban uno tras otro sin mella en la condición física de ninguno de nosotros.

2. Enfrentamiento religioso. La imagen que el espejo nos devuelve no nos engañará, pero bien que se moldea de acuerdo al estado de ánimo con el que nos hayamos levantado, si amanecimos inspectores, escudriñaremos cada centímetro de cara y cuerpo para saber si todo sigue en su lugar; si el despertar fue melancólico, las añoranzas invadirán cada espacio que recorramos tanto en el exterior como en el interior de nuestras casas; ¿qué decir de lo energéticos? Sabrá el cielo de dónde salieron esos bríos, pero hay que usarlos en todo lo que se pueda, antes de que se vayan como vinieron; y la depresión... estará por ahí esperando el momento menos oportuno para salir a descomponerlo todo y aunque no sabemos qué nos tocará, vamos a esas citas con el espejo sin chistar.

3. La ejercitación evangélica. Por supuesto, no me refiero a las sagradas escrituras, sino al hecho de tomar una rutina de ejercicios como si estuviera cincelada en piedra, curioso es también que quienes toman demasiado en serio una moda en ejercicios, no tardan mucho en cambiarla una vez que sale otra; claro está que cuando se trata de un deporte, los cambios son paulatinos pues hay de por medio investigaciones dirigidas a buscar resultados en aspectos específicos en la técnica, la táctica y los fundamentos de entrenamiento y juego, no en encontrar fórmulas fantásticas para bajar de peso como si se tratara de la salvación del alma. El enemigo más fuerte que tienen las rutinas de ejercicios es el deseo de resultados inmediatos, como si haber engordado no hubiera sido un proceso de años.

4. Aprovechar mejor el tiempo. La perspectiva es el mejor obsequio que nos dan los años; los sabores, los olores, las texturas o temperaturas pueden ser apreciadas en una exacta dimensión y no digo que haya una única, sino que descubrimos aquella que podemos entender y explicar, la implicación en este caso es que esas explicaciones no tomen mucho tiempo, debido a que los esquemas mentales se simplifican gracias a una mayor capacidad de abstracción. Para darnos cuenta de ello, basta con que recordemos la manera que tenían nuestros abuelos de expresarse, podrían ser repetitivos, pero la esencia de lo que decían era lo suficientemente concreta como para que a todos nos quedara claro; lo mejor de ello es que no los movía ni el miedo ni la prisa, sino el hecho de saborear el momento. Salud.

Beto

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