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| Un buen opuesto brinda mucha seguridad. Foto: BAER |
1. O segundo remate. Nunca ocupé ese lugar pero lo que puedo decir de aquellos que lo hicieron en los equipos en los que jugué, es que eran unas magníficas válvulas de escape para liberar la presión acumulada en el juego; en tiempos en los que cada partido podía alargarse hasta el infinito y más allá, el segundo remate era crucial en un deporte que era más de resistencia que de rapidez o de fuerza, por lo que la mentalidad del voleibolista funcionaba con una madurez especial que sólo algunos en cada grupo social alcanzaba, algo similar a lo que sucede en estos tiempos, con la diferencia de que el final de cada set se ve más cercano, por ello, tener un rematador confiable en posición cuatro era necesario, aunque éste supiera que los toques de balón le serían limitados.
2. Se dan en pares. Así como en los primeros remates, los segundos se alinean en pares, la razón es obvia para los voleibolistas, se «esquinan» para mantener un nivel parejo tanto a la ofensiva como a la defensiva en las rotaciones, algo que se hizo extensivo para la banca también dado el nivel de competencia alcanzado en las últimas décadas; hoy en día, las escuadras deben tener dos equipos de alto rendimiento para poder competir en buen nivel, lo que trae como consecuencia una inversión importante que, en palabras de Samanta Bricio, impone ciclos de dos años para mantener tanto los sueldos como el ritmo de competencia para los equipos con recursos limitados que son, por añadidura, aquellos a los que suelen llegar los jugadores mexicanos.
3. Diferencia en la importancia. Sin caer en el anonimato total, un opuesto en el amateurismo debe esperar un poco más para ser reconocido en la cancha, en cambio en el mundo profesional, es quizás el arma más usada frente a la red dado que tiene una mejor perspectiva de ataque en las diagonales tanto de posición cuatro a zona cinco como de posición dos a zona uno, algunas veces, el segundo remate (opuesto) tiene un mayor alcance que el primero, aunque éste pueda superarlo en fuerza y/o efectividad en el bloqueo; como un intento justo de comparación entre las especialidades de primeros y segundos remates, podríamos decir que la posición de central (primero) es primordial para dar seguridad de que no pasen los remates contrarios y el opuesto, garantizará los suyos.
4. Definidores en sí. El que parecieran muy distintos a los primeros remates no los hace menos importantes, por el contrario, deben mantener su resistencia en el salto puesto que serán usados para mermar el bloqueo contrario con ataques constantes por su lado (generalmente posición cuatro) o para terminar las jugadas con un potente remate, lo que permitirá en caso de ataques cruzados o habilitación del zaguero, tener más áreas libres para lograr los puntos. Lo anterior crea una responsabilidad especial pues la expectativa es que, una vez que el balón llegue a sus dominios, ya no haya respuesta del oponente; como es obvio, no existen los sistemas infalibles, pero cada uno de ellos será tan bueno como se hayan sacado a flote las fortalezas de cada jugador, su entendimiento mutuo y la disciplina en el juego. Salud.
Beto

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