jueves, 3 de julio de 2025

Ir contracorriente

El interés crece por muchos factores.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Primero por accidente. Forzado por la obtención de la calificación en la materia de educación física y porque mi estatura no ayudaba mucho para que futbolistas y basquetbolistas me tomaran en cuenta, tuve que formar parte de la escuadra de voleibol del primero D de la Secundaria Oficial de esta ciudad, misma situación que tuvieron los otros integrantes del equipo, cuyos intereses se diluyeron en la frustración mostrada al pisar el rectángulo de dieciocho por nueve, con toda nuestra ignorancia por delante y unas ganas de que terminara ese torneo que se sacaron de quién sabe dónde. Mi vida deportiva no tenía un futuro promisorio, pues las derrotas se multiplicaron tanto como las veces que teníamos que adivinar qué era lo que estaba sucediendo en el juego y la poca pericia con el balón.

2. Segundo por convencimiento. Después de los tropiezos por la falta de técnica, tuve que reenfocarme y buscar una nueva motivación (en realidad la primera) que vino a auxiliarme en mi timidez para hablar con las niñas; ese segundo año me sirvió para afinar todos los detalles en mi técnica de voleo y fildeo, en realidad, aprender a hacerlo como en la mayoría de las cosas que emprendía, por imitación, lo bueno es que las compañeras con las que jugaba, sabían hacerlo muy bien. Aprendí lo básico para participar en un juego informal, sin presión alguna salvo que me sacaran del círculo que formábamos para pasar el balón de un lado a otro; no faltaba que los hombres, por caballerosidad, salváramos los pases que resultaban malos de alguna de las chicas que llamaban nuestra atención.

3. Tercero por rebeldía. Es posible que al escuchar la palabra vengan a nuestra memoria las imágenes de Marlos Brando y James Dean enfundados en sus chamarras de cuero y montados en sus motocicletas en actitud desafiante en contra de... lo que estuviera molestándolos en ese momento, para nuestro caso, contrario al de los cincuenta donde cuentan que los jóvenes trataban de zafarse del yugo paterno, se trató de buscar una razón más general, algo que tuviera que ver con la liberación de todos, no sólo de un sector como en los sesenta y setenta, los ochenta debían atender a una nueva visión del uso del tiempo libre y el deporte, a otras disciplinas que no fueran el fútbol y a la búsqueda de identidad, el rock contestatario y la negativa a seguir modas pasajeras culminó en imponernos como disciplina primordial al voleibol.

4. Cuarto por decisión. El panorama nacional del voleibol me condujo a que mi humilde quehacer periodístico deportivo posara su mirada en la marcada desigualdad en la difusión que tiene esta disciplina respecto de otros deportes; dicho panorama ya ha sido descrito en diferentes ocasiones por lo cual no me detendré en ello, sino señalaré la importancia que tiene el mantenerlo de esa manera, cuando una sociedad no tiene opción de escoger sus satisfactores, comienza un proceso de unificación de criterios en el que un único producto servirá para todo, algo así como los remedios que pregonan los merolicos callejeros, así el fútbol en el país, se ha convertido en la «panacea» del deporte, más allá de él nada existe, la prueba la tenemos con el oro obtenido en Londres. Para Ripley. Salud.

Beto

No hay comentarios.: