jueves, 18 de septiembre de 2025

Deporte organizado

Ganar dinero por jugar, sí que
es un privilegio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Las suposiciones. La idea que tenemos sobre las organizaciones deportivas, refleja la que tenemos sobre el país en general; cuando observamos que se forma una liga, nuestra primera reacción (si no somos partícipes directos) es de indiferencia, no nos ocupamos en averiguar de qué se trata sino hasta que funcione, agarre vuelo y sea famosa. No entiendo cómo suponemos que pase eso si todos estamos pensando lo mismo, si precisamente para que suceda, se requiere de que al menos nos enteremos sobre la idea para formarla, ya no digamos consumir lo que ofrece. Aunque si llegamos a enterarnos, la desconfianza hará su aparición dado que funcionamos con la suposición de que todo lo que se organiza es para robar, basados en que nunca hay pruebas de mejora en la administración ni en la infraestructura.

2. Las certezas. Las noticias deportivas están plagadas de sensacionalismos sobre la base de que los deportistas profesionales ganan carretadas de dinero, eso es tan cierto como falso; es cierto porque la información al respecto trata sobre aquellos que han logrado superar ciertas barreras y han sido cotizados (no sé por qué autoridad) en una buena cantidad de millones de dólares o euros, debido a lo cual sus respectivas disciplinas suelen ser caras para el bolsillo común; pero también están los de la base, aquellos a los que se les paga poco para poder mantener los sueldos de las estrellas, con el pretexto de que no son tan buenos o que van empezando, hay quien dice que algunos de ellos deben pagar para que se les dé una oportunidad, al menos es lo que se ha dicho en el ámbito futbolero nacional.

3. Las inversiones. La experiencia dicta que los grandes inversores son los que van a lo seguro, no los que por verse osados, lo arriesgan todo; el día en que esos inversores descubrieron que ni los toros ni el béisbol tenían el impacto ni la penetración que el fútbol -dado que criar ganado bravo siempre ha sido muy caro y los bats tampoco son baratos- y que el balompié puede practicarse con cuatro piedras y una bolsa de plástico rellena de cualquier cosa suave, todos vieron hacia el balón. Además, las reglas son tan simples que, comparadas con las de los otros dos espectáculos (y cualquier otro deporte) parecen estar hechas para niños de párvulos. Así, es más sencillo pensar en recuperar la inversión en un evento que todo el mundo entiende, por lo tanto, pagaría que por otro en el que haya que pensar demasiado para jugarlo.

4. Los frutos. En cualquier deporte, lo que se obtiene es salud tanto mental como física, pero si éste es profesional estará acompañado de fama, reconocimiento y dinero, todo atractivo hasta que afrontamos lo que sustenta ese estilo de vida. Todos sabemos que la disciplina, algunos sacrificios y el cuidado personal son primordiales para mantenernos activos y ganar efectivo en el deporte de paga y, si ello implica además el tener que salir del país, como sucede con los voleibolistas, habría que agregar el manejo inteligente de imagen y finanzas. Vivir de lo que nos gusta siempre será más satisfactorio, por lo que hay que extremar cuidados para que la vida deportiva se prolongue en lo posible, teniendo una calidad de vida aceptable junto con un retiro digno, que no todo son ceremonias ni festejos. Salud.

Beto

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