![]() |
| Deporte y dinero parecen ir de la mano, pero no es siempre así. Foto: BAER |
1. Las suposiciones. Descubrirnos deportistas parece tarea fácil, lo es si el gusto por correr, saltar o tirarnos nos es tan natural como respirar; la diversión que provee el ir tras de un balón, manejar con destreza una raqueta o cubrir ciertas distancias en el menos tiempo posible no tiene una comparación justa con otras actividades quizás igualmente placenteras, pero por distintas causas. Superarnos y compararnos con el desempeño de otros trae un gusto adicional por el que nos damos cuenta si avanzamos desarrollando nuestras facultades que si bien, sabemos que no son eternas, comprendemos que la vida deportiva no se queda dentro de una cancha o una pista, está la oportunidad de transmitir a otros lo aprendido, de tal suerte que hasta se puede aspirar a recibir una remuneración por ello.
2. Con pena y todo. No tuve que esperar a retirarme para saber lo que se sentía cobrar por dirigir equipos, por fortuna el deporte es una de esas disciplinas en las que se prefiere gente joven para estar al frente de una escuadra, en mi caso, de voleibol. También es una actividad que, si tuviéramos la vida resuelta, por el mero disfrute nos sentiríamos pagados, algo así me sucedió con los equipos del instituto Jassá; solía olvidar el día de pago, no porque me sobrara el dinero (todo lo contrario) sino por mi innata distracción y hasta sentía algo de pena por cobrarles a las monjas, hasta que me dijeron que las metía en problemas cuando no recogía el cheque, así que decidí desde entonces cobrar a tiempo. Lo malo, es que parece ser un proceso que se reinicia con cada empleo o ahora, con cada proyecto.
3. Convertido en profesional. Suena muy rimbombante, pero lo cierto es que no fue el dinero lo que me hizo pensar en mí como un entrenador profesional, sino el hecho de casi no faltar a los entrenamientos, en explicar lo poco que conocía en beneficio de mis jugadores, en impulsarlos a que expandieran sus horizontes y que se aficionaran de verdad al voleibol. No sé si lo logré todo en todos, de lo que sí puedo estar seguro es de que cuando nos encontremos, la pregunta obligatoria será: ¿sigues jugando? En mi caso, las medallas del deporte me lo impiden por el riesgo de que alguna de las piernas me quede inservible por una nueva ruptura del tendón de Aquiles, pero quizá varios de ellos hayan podido participar en los juegos bancarios, los magisteriales o los comerciales que en todos esos ámbitos se insertaron.
4. El retiro. El deporte es una de las muchas disciplinas que no ofrecen seguridad social, por lo tanto, no se habla de jubilación ni de pensión, quizá no se haya luchado por ello debido a los grandes sueldos que perciben, lo cual es falaz y a la mayoría le parece por eso, que sigue siendo un mero entretenimiento. Retirarse de la práctica es un evento sin mayor trascendencia, ni siquiera para los profesionales los cuales, si quieren mantener su estilo de vida, deben buscar otro empleo ya que su fama y su fortuna (mucha o poca) irá desvaneciéndose a pasos agigantados si no tienen el cuidado de invertirla. Salvo Pelé, Maradona, Messi o Christiano, los demás no pueden echarse en una hamaca por lo que les resta de su vida y Edson tuvo que hacer comerciales y ser ministro de deportes y Diego tuvo que dirigir. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario