![]() |
| Sostener a un deportista siempre da prestigio. Foto: BAER |
1. El fatídico ’68. La memoria comenzó a ser selectiva desde hace algunos lustros, por un lado, disminuye la indignación por el asesinato perpetrado por Luis Echeverría y solapado por Díaz Ordaz y por el otro, el muy sobado (por un tiempo) triunfo del Felipe «el Tibio» Muñoz, pero sin darle la dimensión adecuada y detrás de todo eso los puños enguantados de Tommie Smith y John Carlos (oro y bronce respectivamente en la prueba de los 200 metros planos) aún apuntan hacia las alturas. Los precursores del Black Power no se imaginaron los alcances de su movimiento ni que los negros serían dominantes en varias disciplinas, lo cual demuestra que los feudos deportivos no se dan por razones de raza, sino por disciplina en todos los sentidos y ésta es la parte buena, la mala es que, en algunos eventos este dominio se ha visto como un simple desquite.
2. Lucha de sistemas. El enfrentamiento entre ideologías quedó atrás desde hace mucho tiempo, ahora priva el acaparamiento de los mercados y la dominación del mundo por medio del consumo, sin importar la calidad ni el tipo de los productos; ¡ah!, porque todos los países producimos aquellos que nos han hecho creer que el público demanda y que la necesidad de ellos es tan original como perenne; en realidad, lo que se produce se hace por oportunidad, se crea después la necesidad de ello y se procura que su vida útil sea relativamente corta. Así como con los objetos es con las personas, la mercadotecnia de un atleta se basa en la cantidad de trofeos que obtiene para su equipo, su región o su país, por lo tanto, será tan bueno como la cantidad de preseas que consiga, pero esa exigencia hará que su vida deportiva sea corta.
3. Las potencias de siempre. Desde el último acomodo geopolítico, nos hemos dado cuenta que los países que han movido los hilos desde finales del siglo XIX, son casi los mismos que los mueven ahora, lo que significa que sólo han trabajado para mantener su dominio sobre los demás; el deporte ha servido para ser difusor de esa imagen de poderío en cada competencia que ellos mismos organizan, mediante ligas que se manejan con millones de euros o dólares, sin que otra moneda pueda levantar la mano. Podría decirse que cada tabla internacional de clasificación de las disciplinas más difundidas tiene entre los primeros diez lugares a casi los mismos protagonistas, lo que casi siempre nos ha hecho creer que es motivo de raza, tecnología o destino, cuando en realidad, es cuestión de dinero invertido en infraestructura y alimentación.
4. La investigación. Encontrar los límites del ser humano no debe ser tarea fácil dado que el crecimiento en todos los aspectos no es lineal; para que haya un avance significativo en el desempeño de los atletas debe haber una «ola» que se note en la obtención de medallas o el romper records, pero como he dicho, eso se da por oleadas. Para los países que tienen la infraestructura y los planes adecuados para desarrollar a sus atletas, les resulta natural y sencillo el hacer coincidir esas crestas con los eventos en los que pretenden competir, por ejemplo, Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo, por supuesto que en el proceso, tendrán que establecer cuáles de ellos sirven para la competición internacional y cuáles sirvieron de apoyo para que aquellos viajaran. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario