jueves, 9 de octubre de 2025

¿Cuál es la lógica?

A pesar de los horarios, los juegos
tuvieron asistentes. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Deporte muy televisivo. Al igual que los deportes de mayor arraigo en el mundo como el rugby, el béisbol, el fútbol americano o el básquetbol, el voleibol ha instrumentado pausas para que su transmisión vía televisión se haga de la manera más natural posible; las últimas, implementadas por Rubén Acosta, dieron más oportunidad a la organización de los equipos en la cancha y una mayor entrada de dinero a las ligas por espacios publicitarios. La cancha también contribuye a que su emisión sea cómoda al no requerir demasiados desplazamientos porque sus dimensiones permiten el uso de relativamente poco equipo y un manejo más cordial del mismo. Por último, la cercanía que la producción logra con los jugadores es permanente, lo que hace que el aficionado pueda identificarse con aquellos que llamaron su atención, de manera más rápida.

2. Audiencia en crecimiento. Gracias a que hay entusiastas con canales de video en redes sociales, además de las plataformas especializadas, es posible dar seguimiento a las ligas locales y del extranjero, aunque sea en repeticiones; poniéndome roñoso, faltaría que sus anuncios fueran más convincentes en cuanto a los horarios en vivo, pues algunos dan la impresión de que se trata de partidos pasados, quizá poniendo entre sus recuadros la fecha de transmisión. También nos comprometeríamos los espectadores a aprender a manejar mejor las redes sociales, para estar seguros de que lo transmitido es en vivo. Claro está, supongo que las generaciones jóvenes no tienen este problema, así que hablaría por mí y mi generación. Lo deseable es que los genios de la publicidad se den cuenta de que el mercado del voleibol ya no es potencial, sino real.

3. Importancia de la variedad. A finales de julio, nos fue posible constatar que es cierto lo que tanto pregonamos algunos sobre la posibilidad de mantener ligas profesionales alternativas, ya que por esos días, la ciudad de León se vio inundada por tres torneos de voleibol de diferentes categorías, dos nacionales (el masters e infantil y juvenil) y uno internacional que los organizadores (NORCECA) llamaron Panamericano Femenil sub 23, imagino que fue por el hecho de que participó Surinam aunque de cualquier manera es un error porque ese país está considerado deportivamente como caribeño. Fuera de esas imprecisiones geo-políticas, el punto es que hubo asistencia para ver los partidos de cada torneo a pesar de que se llevaban a cabo simultáneamente, lo cual nos indica que podríamos no ser un pueblo monodisciplinario.

4. Orden en las señales. Las señales televisivas cumplen con un papel muy importante que se ve maniatada cuando su variedad a dos o tres tipos de programación, eso sí, en cantidades industriales; Vemos cursilería (en forma de telenovelas, series, de realidad y otras tantas producciones) que ensalzan el sacrificio individualista; consumimos exclusividad (en transmisiones deportivas en disciplinas de poco acceso a la «gente común»); Nos hartamos de violencia (en emisiones amarillistas y sensacionalistas que hablan hasta de marcianos y en noticieros); el voleibol, como otros deportes, ha probado que puede servir como termómetro, para darnos cuenta de que siempre ha habido público para todo y que, si hubiera un poco de orden en las transmisiones, tendríamos mejor calidad de televisión. Salud.

Beto

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